DOCTRINA

La «otra» alianza transatlántica: La Cumbre CELAC-UE de Santa Marta y la necesidad de profundizar el vínculo entre la Unión Europea y América Latina en tiempos de impugnación al orden internacional The «Other» Transatlantic Alliance: The CELAC–EU Summit in Santa Marta and the Need to Deepen the Relationship Between the European Union and Latin America in Times of Challenge to the International Order

DOI: https://doi.org/10.69592/2530-5093-N15-DICIEMBRE-2025-ART-2

Carolina Zaccato

Investigadora visitante en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI, España) y Profesora invitada en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid
Investigadora del Centre for Global Law and Governance (CGLG, Reino Unido) y del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI, Argentina)
Candidata doctoral en Relaciones Internacionales por la University of St Andrews (Reino Unido)
clz1@st-andrews.ac.uk / caroludm@ucm.es / czaccato@gmail.com
ORCID: 0000-0002-0069-7042

Palabras Clave: Unión Europea, CELAC, relaciones Europa – América Latina, interregionalismo, diplomacia de cumbres, Cumbres CELAC-UE.

Keywords: European Union, CELAC, Europe – Latin American relations, interregionalism, summit diplomacy, CELAC-EU Summits.

Resumen: Este artículo aborda la «otra» alianza transatlántica, es decir, aquella establecida entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe. En un contexto internacional de fuertes cuestionamientos al multilateralismo, y con un Estados Unidos transformado en la principal potencia revisionista del orden internacional liberal (orden que dicha potencia había forjado, décadas atrás), volcarse hacia la revitalización y profundización de los vínculos entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe se vuelve no solamente una ventana de oportunidad sino, principalmente, una necesidad de carácter estratégico para asegurar la paz y estabilidad, aumentar el bienestar económico y ampliar el margen de autonomía en ambas regiones.

Con dicho fin, en el presente artículo se hace una revisión de la historia reciente de los vínculos birregionales entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe. Para ello, la primera sección aborda los antecedentes de la constitución del partenariado entre la CELAC y la Unión Europea, representados por el proceso de Cumbres UE-ALC, llevados adelante en el período 1999-2010. Luego, el segundo apartado analiza las primeras tres Cumbres de alto nivel CELAC-UE, representadas por las reuniones de Santiago de Chile 2013, Bruselas 2015, y Bruselas 2023. Por último, el tercer apartado estudia el camino a Santa Marta, para luego examinar los resultados, logros, desafíos y deudas pendientes de esta cuarta cumbre birregional entre la UE y la CELAC.

Abstract: This article addresses the ‘other’ transatlantic alliance, namely the one established between the European Union and Latin America and the Caribbean. In an international context of strong questioning of multilateralism, and with the United States transformed into the main revisionist power of the liberal international order (an order that this same power had forged, decades ago), turning towards the revitalisation and deepening of ties between the European Union and Latin America and the Caribbean becomes not only a window of opportunity but, above all, a strategic necessity to ensure peace and stability, increase economic wellbeing and expand the autonomy of both regions.

To this end, this article reviews the recent history of bi-regional ties between the European Union and Latin America and the Caribbean. In this vein, the first section addresses the background to the establishment of the partnership between CELAC and the European Union, represented by the EU-LAC Summits held between 1999 and 2010. The second section then analyses the first three CELAC-EU high-level summits, addressing the meetings in Santiago de Chile in 2013, Brussels in 2015, and Brussels in 2023. Finally, the third section analyses the road to Santa Marta, to then examine the results, achievements, and pending challenges of the fourth bi-regional summit between the EU and CELAC.

Introducción

La Cumbre de Santa Marta representó un avance significativo en la relación entre la Unión Europea (UE) y los países de América Latina y el Caribe, reafirmando la relevancia y vigencia de esta asociación birregional. Considerando el muy adverso escenario, tanto regional como global, en el cual tuvo lugar la cuarta cumbre entre la CELAC y la UE, la profundización de este vínculo transatlántico representa ya no solamente un proyecto mutuamente beneficioso, sino que conlleva, principalmente, un carácter estratégico. No obstante, el futuro de esta asociación birregional dependerá de la capacidad, y de la voluntad, de ambas regiones para sobreponerse a divisiones internas, asegurar financiamiento para nuevos proyectos para así poder cumplir con los compromisos asumidos en Santa Marta, y asegurar la continuidad de las cumbres de alto nivel entre los líderes de ambas regiones.

De este modo, el desafío de revitalizar la relación entre la Unión Europea y los países de América Latina y el Caribe va conjugado a aquel otro desafío de reforzar la identidad y el carácter estratégico de este vínculo. Solamente así, la «otra» alianza transatlántica podrá servir como vector para una mayor «autonomía estratégica» para ambas regiones. A su vez, el objetivo de ampliar los márgenes de autonomía de ambas regiones se vuelve particularmente relevante, y acuciante, frente a un Estados Unidos crecientemente confrontativo, unilateral y aislacionista, que se ha convertido actualmente en la principal potencia revisionista del orden internacional que ella misma ha forjado, décadas atrás.

El presente artículo realiza una revisión de la historia reciente de los vínculos birregionales entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe. Para ello, la primera sección aborda los antecedentes de la constitución del partenariado entre la CELAC y la Unión Europea, representados por el proceso de Cumbres UE-ALC, llevados adelante en el período 1999-2010. Luego, la segunda sección analiza las primeras tres Cumbres de alto nivel CELAC-UE, representadas por las reuniones de Santiago de Chile 2013, Bruselas 2015, y Bruselas 2023. Por último, el tercer apartado analiza el camino a Santa Marta, para luego examinar los resultados, logros, desafíos y deudas pendientes de esta cuarta Cumbre birregional entre la UE y la CELAC.

I. Antecedentes de la asociación birregional: Las cumbres UE-ALC

Los orígenes de la asociación birregional entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE), y del proceso de cumbres entre la UE y los países de América Latina y el Caribe (ALC) se remontan incluso antes de la creación de la CELAC, formalizada en el año 2011.

En efecto, un importante primer paso en el afianzamiento y relanzamiento de esta relación birregional se dio en el año 1999, con la realización de la I Cumbre Unión Europea - América Latina y el Caribe. Convocada por la Unión Europea, y llevada a cabo en la ciudad brasileña de Río de Janeiro en los días 28 y 29 de junio de 1999, este encuentro representó la primera reunión a nivel de jefes de Estado y de Gobierno entre ambas regiones, dotando así de una renovada importancia a la relación bilateral1.

De este modo, la cumbre de Río tuvo el objetivo primigenio de establecer una asociación estratégica birregional entre los países de la UE y ALC. Con dicho fin, este primer encuentro birregional se organizó en torno a tres grandes ejes estructurantes. En primer lugar, la I Cumbre UE-ALC buscó reforzar el diálogo político entre América Latina y el Caribe y la Unión Europea. Dentro de este objetivo, se buscó establecer un marco de diálogo birregional de carácter permanente. A su vez, se llamó a promover la democracia, el estado de derecho, y el respeto a los derechos humanos, como pilares fundamentales del acervo de valores y principios compartidos a ambos lados del Atlántico. En segundo lugar, la primera cumbre UE-ALC también buscó apuntalar las relaciones económicas, comerciales y de inversión entre ambas regiones. Con este fin, se impulsaron las negociaciones para la consecución de un Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el MERCOSUR, que se habían iniciado en 1995. Asimismo, se alentó a fomentar la integración económica latinoamericana, y a estimular la cooperación europea hacia América Latina en materia de inversión y tecnología. En tercer lugar, la cumbre UE-ALC de Río de 1999 llamó a fomentar la cooperación birregional en materia de desarrollo económico y cohesión social. Para ello, se establecieron objetivos de reducción de pobreza y desigualdades, fomento a la cooperación birregional en materia de educación, cultura, ciencia y tecnología, y la realización de proyectos medioambientales con miras a un desarrollo sostenible.

Para poder entender las metas y objetivos pautados en la asociación birregional entre la Unión Europea y América Latina, es menester considerar el contexto mundial en el que tuvo lugar la Cumbre de Río. En el año 1999, el sistema internacional se presentaba como un orden mundial unipolar, bajo una indiscutida hegemonía de los Estados Unidos, superpotencia vencedora de la Guerra Fría. En consecuencia, tanto Europa como América Latina estaban en búsqueda de nuevas alianzas que les permitiesen reducir su dependencia política y económica hacia Washington. A su vez, la década de 1990 está marcada por un proceso de globalización acelerada, caracterizada por la apertura comercial, la expansión de los mercados financieros, los procesos de privatización de empresas estatales de servicios y minerales estratégicos, y una creciente interdependencia económica a escala mundial. En consecuencia, un contexto de verdadera economía global tornaba aún más necesario el establecimiento de alianzas birregionales, y particularmente una de carácter estratégico como lo es la asociación entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe.

Más específicamente, en el contexto europeo, la década de los 1990s fue un período de expansión y consolidación de su proceso de integración. En particular, en esta década se crea el Mercado Único Europeo (1993), y entra en vigor el Tratado de Maastricht (1993), que establece la actual arquitectura política europea, transformando a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) en la Unión Europea (UE). Asimismo, en 1999 se lanza el euro como moneda común, aunque inicialmente se implementó en el ámbito financiero, y para su uso en operaciones electrónicas y contables, puesto que recién en el año 2002 comienza a utilizarse como moneda de circulación. En dicho contexto, Europa buscaba consolidar su identidad política común, a la vez que posicionarse como un actor coherente y cohesionado a escala global, no solamente en el plano económico sino también en el político. Más aún, para reforzar su imagen de actor regional unificado, la Unión Europea consideraba necesario establecer alianzas estratégicas con socios extra-regionales. En este sentido, la UE buscaba expandir su influencia política, diplomática y económica en el mundo globalizado de la post Guerra Fría. A su vez, la UE consideraba necesario reducir su dependencia comercial y energética de los Estados Unidos, Rusia, y Medio Oriente, viendo como deseable el expandir y profundizar sus relaciones con países considerados afines en materia de valores compartidos, particularmente en el caso de América Latina y el Caribe.

A su vez, desde el lado latinoamericano y caribeño, la década de 1990 estuvo signada por procesos de reforma y apertura económico-comerciales. No olvidemos que la región venía de su llamada «década perdida» en los años ochenta, con la crisis regional de deuda y el proceso de su renegociación internacional a través del llamado Consenso de Cartagena2. A ello se le sumaba un impactante proceso de recesión económica, aumento de los niveles de desempleo, pobreza y desigualdad, y contracción del producto bruto interno. En contraste, en América Latina la década de 1990 fue el tiempo del llamado Consenso de Washington. Para la región, los años noventa fueron una época signada por la liberalización económica, la apertura comercial, la privatización de servicios y materias primas estratégicas, y la búsqueda de la estabilización de índices macroeconómicos3. Estas reformas de carácter neoliberal fueron, en el caso de América Latina (y en contraste con la región Asia4, que implementó reformas similares en la misma década) dirigidas por los altos estamentos políticos, especialmente mediante la diplomacia presidencial5. En este contexto, los países de América Latina buscaban atraer nuevos focos de inversión extranjera y nuevos socios comerciales. A la par, la región buscaba fortalecer sus bloques subregionales de cooperación e integración aunque limitada— mediante, por ejemplo, la creación del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) englobando a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay—, la revitalización de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) comprendiendo a Bolivia, Colombia, Ecuador, y Perú—, y la búsqueda de profundización de la Comunidad del Caribe (CARICOM) abarcando a países caribeños como Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucia, San Vicente y las Granadinas, Surinam, y Trinidad y Tobago—

En suma, si consideramos el más amplio contexto geopolítico y económico de 1999, vemos que era un momento de transición particularmente propicio para el lanzamiento de un proyecto tan ambicioso como lo era el establecimiento de una asociación birregional estratégica entre la UE y ALC. En efecto, el mundo estaba aún signado por la hegemonía unipolar de los Estados Unidos, a la par que la Unión Europea se proyectaba gradualmente, pero de manera segura— como un actor unificado de una potencia a escala global. Por su parte, América Latina y el Caribe se encontraban en una coyuntura de apertura económica y comercial, inmersas en procesos de generación y consolidación de proyectos de cooperación e integración regionales. A estos factores debemos sumarle una coyuntura internacional de marcada globalización e interdependencia que empujaba a los estados a buscar la generación de nuevas alianzas estratégicas.

Por todos estos factores, tanto endógenos como exógenos, la Cumbre de Río representó una ventana de oportunidad para el lanzamiento de una relación birregional UE-ALC que buscase estrechar vínculos entre ambas regiones en el marco de un orden internacional en transición y redefinición. Ergo, la realización de la primera cumbre UE-ALC estuvo signada por una conjunción de factores estratégicos. Por un lado, una Europa que buscaba constituirse como un actor global de pleno derecho, y para ello necesitaba construir alianzas que contrapesaran el poder estadounidense en un momento de indisputada hegemonía global norteamericana. A su vez, la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés; TLCAN, en español), entre Canadá, Estados Unidos y México, en el año 1992, representó un elemento catalizador para la Unión Europea de la necesidad de estrechar sus vínculos con América Latina, para así no quedar rezagada ni perder relevancia estratégica en una región considerada como un «aliado natural». Por el otro lado, América Latina también buscaba diversificar sus vínculos internacionales, de manera de reducir su dependencia de los Estados Unidos. Además, era un momento de relativa estabilidad política en la región, luego de la consolidación de las democracias latinoamericanas tras décadas de dictaduras en los 1970s y los 1980s.

Asimismo, la década de los noventa representó una fuerte apuesta por el multilateralismo, tanto a nivel global como regional. En efecto, a nivel global, la Organización Mundial del Comercio (OMC) se había creado pocos años antes (en 1995), y, con ella, se consolidaba una visión de que el comercio internacional debía estructurarse en torno a normas y reglas comunes6. A su vez, en la región latinoamericana, en la década de 1990, se crearon el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), en 1991, agrupando a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay; el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), también en 1991, y comprendiendo a Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá; y la Comunidad Andina de Naciones (CAN), en 1996, como sucesora del Pacto Andino de 1969, y abarcando a Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y, por ese entonces, también Venezuela7.

La primera cumbre UE-ALC finalizó con la firma de la Declaración de Río (1999)8. Este documento estableció el compromiso birregional de establecer una asociación estratégica de largo plazo entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe. Para ello, ambas regiones se comprometieron a crear mecanismos estables de diálogo político birregional. Además, la Declaración de Río contiene el compromiso de intensificar las negociaciones comerciales entre ambas regiones, poniendo especial énfasis en las negociaciones de los acuerdos de asociación de la UE con México y con el MERCOSUR. A su vez, la Declaración también insta a profundizar los procesos de integración regional en América Latina y el Caribe. Asimismo, como áreas específicas para la profundización de la cooperación birregional, el consiguiente Plan de Acción de la cumbre de Río enumera a la ciencia y la tecnología, la educación y la cultura, el medioambiente, las finanzas e inversiones, y el combate al narcotráfico y al crimen organizado como espacios en los que focalizar, y profundizar, las iniciativas de trabajo conjunto birregional.

Con todo ello, la Cumbre UE-ALC de Río de Janeiro es considerada como un hito histórico en la relación birregional. Por un lado, porque representó la primera ocasión en que ambas regiones se reunían entre ellas en su calidad de bloques regionales, y a nivel de jefes de Estado y de Gobierno. Por el otro lado, y de manera mucho más importante, la Cumbre de Río de 1999 sentó los cimientos de un proceso de cumbres UE-ALC de frecuencia bianual, que se consolidó con las ediciones de Madrid (2002), Guadalajara (2004), Viena (2006), Lima (2008) y Madrid (2010). Con ello, en Río de Janeiro se estableció un marco birregional de diálogo político y de cooperación multidimensional entre ambas regiones, que continúa hasta el día de hoy, aunque actualmente institucionalizado a través del proceso de cumbres CELAC-UE

No obstante, si bien los países europeos acudieron a estas cumbres birregionales UE-ALC como un actor único y cohesionado, esto es, en su calidad de miembros de la Unión Europea, los países latinoamericanos estaban representados de manera fragmentada, a través de distintas organizaciones subregionales, como el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), la Comunidad de Estados del Caribe (CARICOM), y la Comunidad Andina (CAN). En consecuencia, ello dificultó la capacidad de América Latina y el Caribe de actuar con una sola voz, frente a su contraparte europea que se presentaba como un actor único. Esta dificultad se manifestó no solamente durante la primera cumbre birregional de Río de Janeiro en 1999, sino también en las siguientes cinco ediciones de las reuniones UE-ALC. Sin embargo, ello cambiaría con la constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), formalmente materializada mediante la firma de la Declaración de Caracas, en diciembre de 2011.

II. Las Cumbres CELAC-UE: El camino recorrido por la asociación birregional europeo-latinoamericana

A. Los orígenes de la CELAC

La creación de la CELAC tuvo el doble objetivo de reafirmar la relevancia de, y dar continuidad temporal e institucional a, los mecanismos de concertación regional y solución pacífica de controversias que habían sido diseñados y puestos en práctica durante la década de 1980. En efecto, CELAC es la sucesora del Grupo de Río, el cual a su vez nació de la fusión de los grupos ad-hoc de Contadora y Apoyo a Contadora y del Proceso de Esquipulas, iniciativas diplomáticas clave de la región para administrar los conflictos en Centroamérica. Estos procesos, asimismo, heredan a la CELAC los principios históricos latinoamericanos de autonomía política regional, solución pacífica de controversias, y concertación política, así como la búsqueda de una mayor integración latinoamericana.

De este modo, la CELAC ofreció a los países de América Latina y el Caribe un espacio verdaderamente regional, comprendiendo a todos los países latinoamericanos y caribeños, y excluyendo a Canadá y los Estados Unidos de los asuntos hemisféricos. Con ello, con la CELAC se generó un foro en el cual poder abordar desafíos comunes latinoamericanos, y pensar soluciones e iniciativas conjuntas para dar solución a problemáticas compartidas9. Asimismo, de cara hacia afuera, la CELAC representaba una plataforma mediante la cual la región podía proyectarse hacia el Exterior como una voz unificada que representase las iniciativas, demandas e intereses de todos los países latinoamericanos y caribeños.

En este sentido, desde su creación, la CELAC se convirtió en el interlocutor principal para la Unión Europea cuando esta quisiese abordar e interpelar a sus pares latinoamericanos en diálogos birregionales. Con ello, la creación de la CELAC significó un «cambio cualitativo»10 en la asociación estratégica birregional entre la UE y los países de América Latina y el Caribe, dotándola de una mayor importancia. Ello se vio reflejado en la institucionalización del diálogo birregional a través del proceso de cumbres CELAC-UE.

B. I Cumbre CELAC-UE, Santiago de Chile, 2013

La primera cumbre birregional entre la CELAC y la UE se celebró en la ciudad de Santiago de Chile, en los días 26 y 27 de enero de 2013. Este evento marcó la primera reunión de alto nivel entre los jefes de Estado y de Gobierno de los treinta y tres países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y los veintisiete miembros11 de la Unión Europea.

Con la reunión de Santiago, los procesos de diálogo birregional entre América Latina y la Unión Europea dejaron de estar representados en las cumbres UE-ALC para pasar a institucionalizarse en las cumbres CELAC-UE, dotándolos de un renovado vigor e impulso. En este sentido, la primera cumbre entre la UE y la CELAC tuvo como objetivo primigenio el consolidar la alianza birregional y dotarla de carácter estratégico12, invistiendo a la CELAC con el carácter de interlocutor legítimo en representación de América Latina y el Caribe. Con ello, esta cumbre representó un hito simbólico, consolidando a la CELAC como el principal representante de la región latinoamericana y caribeña ante la Unión Europea, e institucionalizando una plataforma de diálogo multilateral birregional y de cooperación y concertación política.

Si miramos el contexto más amplio, en el año 2013 la Unión Europea se encontraba aún sumida en la recuperación de la crisis financiera global de 2008, mientras que América Latina vivía la última etapa de la bonanza económica traída por el llamado boom de las commodities de principios de los 2000. Asimismo, en ese momento América Latina estaba a la búsqueda de una mayor autonomía con respecto de la Organización de Estados Americanos (OEA), por lo que la constitución de la CELAC representó una plataforma regional en la que incluir a todos los estados latinoamericanos y caribeños, a la vez que excluir a Estados Unidos y Canadá de los debates regionales. Por su parte, la Unión Europea buscaba fortalecer el multilateralismo en el plano internacional. Por ello, la UE vio con beneplácito una interlocución más simple con sus contrapartes latinoamericanas a través de la CELAC.

Dentro de los objetivos y hojas de ruta trazadas en esta primera cumbre birregional CELAC-UE en Santiago de Chile, los Estados participantes expresaron su compromiso político y diplomático de impulsar las relaciones birregionales a través del diálogo político, la asociación estratégica y la profundización de la cooperación birregional en diversas áreas temáticas, incluidas las económicas, sociales, y medioambientales.

Dicho encuentro concluyó con la firma de la Declaración de Santiago13, y su consiguiente Plan de Acción para la implementación de los objetivos propuestos en la Declaración. Dicho plan fue pautado para el período bianual 2013-2015, esto es, hasta la celebración de la siguiente cumbre UE-CELAC. Dentro de este marco, cabe destacar más concretamente la «Alianza para el Desarrollo Sustentable: Promoción de Inversiones de Calidad Social y Ambiental». Mediante esta Alianza, ambas partes enfatizaron su voluntad de promover inversiones birregionales que fuesen social y medioambientalmente responsables y sostenibles, de manera que incentivasen el crecimiento económico a la par que asegurasen el debido cumplimiento de estándares sociales en materia de creación de empleo digno y respeto a los derechos humanos— y medioambientales mediante el fomento de las tecnologías limpias—. De esta manera, dicha iniciativa buscaba promover una concepción multidimensional del desarrollo, incentivando patrones de consumo y producción más sostenibles y sustentables, y fomentando la inversión y la cooperación en energías renovables, adaptación tecnológica, economía circular, y digitalización. A su vez, en la Alianza se apuesta por impulsar e incentivar un comercio interregional más abierto, buscando evitar la implementación de medidas proteccionistas.

Entre los desafíos y deudas pendientes de la primera cumbre CELAC-UE, cabe destacar la dificultad de trasladar los compromisos adoptados en la Declaración y en el Plan de Acción al ámbito concreto de las políticas públicas. Más aún, esta dificultad no se limita solamente a la primera cumbre CELAC-UE, sino que se replica en las reuniones birregionales subsiguientes. En efecto, los avances concretos en materia de comercio, coordinación político-diplomática, y cooperación en materia política, social, y medioambiental entre ambas regiones y como resultado del proceso de asociación birregional ha sido más bien limitado14.

Entre las dificultades para avanzar en la profundización de la asociación birregional, deben mencionarse la diversidad de objetivos e intereses entre los países de la CELAC. En efecto, la heterogeneidad política, económica y social de los treinta y tres miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños representa un gran obstáculo en la construcción de consensos en torno a prioridades y objetivos latinoamericanos que luego llevar a la mesa birregional con su contraparte europea, quien cuenta con instancias, mecanismos e instituciones tanto intergubernamentales como supranacionales— en las cuales aunar posturas y coordinar posiciones e intereses a nivel regional europeo.

A su vez, cabe mencionar la existencia de una cierta disonancia entre, por un lado, las expectativas europeas de liberalización y apertura económica-comercial hacia la región de ALC y, por el otro lado, un fuerte proteccionismo latinoamericano empujado por lobbies y sindicatos industriales consolidados que resisten la apertura comercial, sumado a una preocupación regional por mantener el control sobre recursos naturales estratégicos, y un cierto recelo a la aceptación de estándares sociales y medioambientales diseñados fuera de la región. A su vez, con el correr de las cumbres, otros factores coyunturales, tanto regionales como globales, han hecho que la cooperación y el diálogo entre la UE y ALC pierdan impulso, limitando así tanto la continuidad como la profundización de esta alianza birregional.

En suma, la primera cumbre CELAC-UE cargó con una innegable relevancia simbólica, dado que sirvió como cristalizadora de la intención de profundizar la asociación birregional estratégica entre la Unión Europea y América Latina, mediante la institucionalización de una plataforma de cumbres de frecuencia bianual entre los bloques europeo y latinoamericano y caribeño. No obstante, esta primera cumbre CELAC-UE también dejó una serie de deudas pendientes que, en parte, han retomado sus sucesoras. En otras palabras, si bien esta cumbre sentó las bases institucionales y declarativas para una asociación birregional muy ambiciosa y multidimensional, el pasar de las palabras a los hechos, esto es, el convertir compromisos en políticas y resultados concretos, ha representado hasta el día de hoy— un desafío mucho mayor y de más largo aliento.

C. II Cumbre CELAC-UE, Bruselas, 2015

A su vez, la segunda cumbre CELAC-UE fue llevada a cabo en los días de 10 y 11 de junio de 2015, en la ciudad de Bruselas, Bélgica. El lema de la segunda reunión birregional entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños fue «Moderar nuestro futuro común: trabajar por sociedades prósperas, cohesionadas y sostenibles»15.

En esta segunda reunión CELAC-UE, se acordó fortalecer el diálogo político de alto nivel entre ambas regiones, a la vez que expandir espacios para la cooperación ampliada en materia de paz y seguridad. A su vez, la UE y los países de ALC acordaron impulsar acciones conjuntas en materia de mitigación del cambio climático, y de cooperación y acción conjunta birregional en materia de lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado16. De este modo, ambas regiones buscaban consolidar posiciones comunes ante retos compartidos. Además, en la cumbre CELAC-UE se reforzó el compromiso de ambas regiones con la renovada agenda de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, con miras a la consecución de sus Objetivos del Desarrollo Sustentable (ODS)17 durante el período 2015-2030. En línea con la consecución de estos objetivos, la segunda cumbre CELAC-UE llamó a profundizar el diálogo y cooperación birregional en educación, ciencia y tecnología, innovación, medioambiente, seguridad ciudadana, crecimiento sostenible, y conectividad digital transatlántica.

Asimismo, durante la segunda cumbre UE-CELAC se buscó apuntalar los vínculos económicos birregionales mediante, entre otras medidas, la modernización de los acuerdos existentes entre la Unión Europea y México, Chile, Perú, Colombia, y Centroamérica, a la par que avanzar en las negociaciones del acuerdo UE-MERCOSUR. En el marco de estos esfuerzos, se destacó el rol de la Unión Europea como el primer inversor extranjero directo y el segundo socio comercial de mayoría de los países de la CELAC18. Sin embargo, las negociaciones del acuerdo entre la Unión Europea y el MERCOSUR seguirían estancadas por varios años más, mientras que la modernización de los acuerdos de asociación ya existentes conllevaría negociaciones prolongadas y complejas.

La cumbre culminó con la Declaración de Bruselas, titulada «Una asociación para la próxima generación»19, con su consiguiente Plan de Acción. Con ello, la cumbre CELAC-UE de Bruselas de 2015 buscó reafirmar y renovar la asociación entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe. Por un lado, este encuentro permitió reforzar diálogos políticos y de cooperación en problemáticas globales relacionadas al cambio climático y la agenda del desarrollo sostenible. A su vez, la cumbre puso en el centro de la agenda birregional la necesidad de modernizar y vigorizar las relaciones económicas, financieras y comerciales entre ambas regiones. Por el otro lado, la renovación de los acuerdos comerciales y de asociación entre la Unión Europea y distintos países y bloques de América Latina quedaron abiertos por varios años más, particularmente aquel con el MERCOSUR, que a día de hoy continua pendiente de ser cerrado. Más aún, el Plan de Acción acordado no logró implementarse de manera efectiva. En consecuencia, la segunda cumbre CELAC-UE cerró con un balance (siendo cautos y mesurados) un tanto ambivalente, con grandes declamaciones, llamamientos y compromisos, pero con escasas implementaciones prácticas. En este sentido, los escollos para avanzar y profundizar de manera efectiva la asociación birregional que estuvieron presentes en la cumbre de Santiago de 2013 se vieron replicados en aquella de Bruselas de 2015.

Este panorama se tornaría aún más negativo en los años subsiguientes, puesto que la frecuencia bianual de las cumbres CELAC-UE se interrumpiría en 2015 y no sería reanudada sino hasta el año 2023. En otras palabras, las reuniones birregionales entre la Unión Europea y los países de América Latina y el Caribe, que habían sido concebidas para ser llevadas adelante con carácter bianual, se pausaron por un período de ocho años. Ello se debió, en gran parte, al impasse de la CELAC en torno a la crisis político, social y humanitaria de Venezuela, sumada, luego, también a aquella en Nicaragua. La divergencia de posturas regionales en torno a cómo actuar frente a procesos de erosión democrática en América Latina terminó impactando sobre las dinámicas internas del bloque, sumiéndolo en un largo período de inactividad y parálisis20. A su vez, las fracturas políticas dentro del seno de la CELAC dificultaron proyectar una posición regional común frente a Europa. A ello debe sumársele las crecientes tensiones entre los países latinoamericanos y caribeños alineados política e ideológicamente con Estados Unidos frente a aquellos más cercanos a la Federación Rusa, las cuales tornaron mucho más difícil el consensuar posiciones y prioridades regionales, para que luego los países latinoamericanos y caribeños pudiesen presentarse como un frente común ante sus contrapartes europeas. Además, el creciente protagonismo global de potencias regionales como México y Brasil en organismos multilaterales con agendas disímiles también actuó en contra de la coordinación de posiciones intra-CELAC21, levantando, además suspicacias con respecto a ambiciones de liderazgo regional en una región que se caracteriza, precisamente, por su anti-hegemonismo22 y su aversión a las pretensiones de liderazgo23.

A su vez, durante este período la Unión Europea estuvo ensimismada en la gestión de diversas crisis internas. Entre ellas, la crisis migratoria en el Mar Mediterráneo de 201524, inmortalizada para la posteridad a través de la crudísima imagen de un Aylan Kurdi, de tan solo tres años, ahogado en las costas mediterráneas de Turquía. Esta crisis migratoria puso de relieve la necesidad de coordinar una política de acogida y manejo conjunto de refugiados ante la guerra civil en Siria y la subsecuente crisis humanitaria desencadenada. A ello se le sumó, en junio de 2016, la votación de los ciudadanos británicos en favor de la salida de la UE, suceso mediáticamente denominado como Brexit. Ello desencadenó el laborioso e inédito proceso de activación del artículo 50 del Tratado de la Unión Europea25, culminando en la efectivización de la salida del Reino Unido de la Unión Europea en enero de 2020. A su vez, el año 2020 traería otro desafío inédito para la UE: la gestión de una pandemia global, a manos del COVID-19. En efecto, la pandemia del coronavirus y sus negativas consecuencias en la salud pública, la economía y la logística internacionales ocasionaron la reprogramación, postergación y cancelación de reuniones políticas de alto nivel, poniendo en una suerte de pausa al multilateralismo regional, interregional y global, por un período de varios años26.

Esta conjunción de sucesos desafortunados, crisis, y desafíos de escala global, llevó a la Unión Europea a redireccionar su atención y energía hacia otras zonas del globo, reorientando sus recursos diplomáticos, políticos y económicos hacia agendas internas y hacia otros procesos globales. En consecuencia, en este período la Unión Europea deja de mirar a América Latina y el Caribe como un área prioritaria.

Sumado a ello, durante este tiempo las prioridades estratégicas de la Unión Europea y la CELAC divergieron en algunas temáticas clave, y principalmente con respecto a dónde colocar el foco de atención de sus políticas exteriores. Por una parte, Europa buscaba reconfigurar su patrón de relacionamientos externos, en un contexto signado por crecientes tensiones geopolíticas, la competencia con China, y diversas crisis al interior de la UE. Por el otro lado, muchos países latinoamericanos optaron por dar prioridad a sus vínculos con la región, y con otras alianzas, incluyendo especialmente aquella con China. La sumatoria de todos estos factores derivó en un marcado estancamiento de la asociación birregional entre la CELAC y la UE, impasse que extendería hasta el año 2023.

D. III Cumbre CELAC-UE, Bruselas, 2023

La III Cumbre CELAC-UE finalmente tuvo lugar en los días 17 y 18 de julio de 2023, nuevamente en la ciudad de Bruselas, Bélgica. Como he mencionado anteriormente, este evento marcó el fin de una larga pausa de ocho años en la relación birregional entre la UE y los países de ALC.

En consiguiente, esta cumbre tuvo el objetivo explícito de reanudar y renovar la asociación estratégica birregional27, particularmente en un contexto mundial signado por tensiones geopolíticas globales acrecentadas por la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de ese mismo año—, rivalidades estratégicas con la competencia vis à vis China ocupando un rol cada vez más preponderante— y la persistencia de desafíos socioeconómicos derivados de la pandemia del COVID-1928. Con ello, en Bruselas se buscó retomar y dotar de un renovado vigor al trabajo conjunto entre ambas regiones para hacer frente a desafíos globales.

Este renovado espíritu colaborativo entre ambas regiones se volcó en la Declaración de Bruselas, en la que se reafirma a la asociación CELAC-UE como clave para enfrentar crisis comunes y desafíos transnacionales de carácter global29. En dicho sentido, se instó a las partes a ahondar en la cooperación en materia de paz y seguridad internacionales, lucha contra el cambio climático, comercio e inversiones, transición digital y energética, salud y resiliencia sanitaria, justicia, derechos humanos y seguridad ciudadana.

Más aún, mediante esta Declaración ambas regiones se comprometieron a celebrar las cumbres birregionales cada dos años, de manera de garantizar la frecuencia regular de los encuentros, para así evitar un nuevo período de estancamiento en la asociación birregional como el atravesado entre los años 2015 y 2023.

A su vez, se acordó crear un mecanismo de seguimiento de la asociación UE-CELAC para mantener más activa la relación birregional30. Además, en la cumbre de Bruselas se aprobó una hoja de ruta, o roadmap, para guiar y estructurar los ejes de la cooperación birregional hasta el siguiente encuentro CELAC-UE, pautado para año 2025. Esta hoja de ruta incluyó la programación de eventos y diálogos temáticos para allanar el camino a Santa Marta, sede de la IV Cumbre birregional, además de darle continuidad al trabajo conjunto entre ambas regiones, más allá del acaecido durante las cumbres de alto nivel.

Cristalizando este esfuerzo por profundizar y diversificar las áreas temáticas de la asociación birregional, la cumbre de Bruselas culminó con la firma de una serie de acuerdos sectoriales que ampliaron el espectro temático de la cooperación entre las dos regiones. Entre estos acuerdos, cabe destacar el compromiso de la Unión Europea de destinar, hasta el año 2027, aproximadamente unos cuarenta y cinco mil millones de a inversiones y proyectos de cooperación con la región de América Latina y el Caribe. En particular, el foco de estas inversiones estaría centrado en los ámbitos de energía limpia, digitalización, salud, y desarrollo sostenible31. Estos fondos europeos pertenecen al más amplio marco del Global Gateway32 (o «Pasarela Global»), un ambicioso proyecto global de la UE mediante el cual se apunta a impulsar conexiones sostenibles en materia de energía, transporte, salud, educación, y nuevas tecnologías digitales. En gran medida, el proyecto del Global Gateway busca contrapesar el proyecto chino de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) y el rol de China como inversora e impulsora de proyectos de infraestructura y conectividad globales. De este modo, la Unión Europea busca posicionarse como una aliada clave para los países y regiones en desarrollo en materia de infraestructura y transporte, tecnologías de información y comunicaciones, e interconectividad, a la vez que no perder posiciones en el tablero global por causa del ascenso chino.

No obstante, es pertinente incluir aquí una nota de moderación: La región de América Latina y el Caribe ocupa un lugar para nada prioritario dentro del ambicioso proyecto Global Gateway de la UE. De hecho, los cuarenta y cinco mil millones destinados a ALC representan, apenas, el 15% del presupuesto total de trescientos mil millones del Global Gateway. Por ende, la atención destinada a la región latinoamericana dentro de esta ambiciosa iniciativa global europea es, cuanto menos, limitada.

En sintonía con la iniciativa Global Gateway, en la cumbre birregional de Bruselas además se diseñó la Alianza Digital UE-ALC, con el fin de impulsar la transformación digital, la conectividad, la ciberseguridad y la protección de datos33. Asimismo, se firmaron una serie de compromisos en materia de justicia y seguridad ciudadana, incluyendo la lucha contra el crimen organizado, la corrupción y el tráfico ilícito de personas y sustancias. Por último, inmersas aún en los efectos de la pandemia global del COVID-19, en esta cumbre ambas regiones también acordaron reforzar los sistemas de resiliencia sanitaria, incluyendo la cooperación en la producción local de vacunas34.

Entre los principales logros de la cumbre de Bruselas de 2023 cabe destacar, primigeniamente, la reanudación formal del diálogo birregional de alto nivel luego de casi una década sin que se celebrasen este tipo de cumbres entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe. Reforzando este compromiso con la continuidad de la asociación birregional, al finalizar la cumbre se adoptó una declaración conjunta reafirmando la importancia de la asociación estratégica entre la UE y la CELAC. Más aún, esta asociación birregional, concebida sobre la base de valores y principios compartidos en torno a la democracia, los derechos humanos, y el multilateralismo, cobraba aún mayor relevancia en un contexto global sumido en diversas crisis y cambios, y de profunda impugnación al multilateralismo y al orden global internacional35.

No obstante, este encuentro no estuvo exento de desafíos, fallidos y deudas pendientes. Entre ellos, de manera más evidente debe mencionarse que la declaración final de la cumbre no fue respaldada por todos los países. En efecto, Nicaragua se negó a apoyar el párrafo referente a la guerra en Ucrania, evidenciando así amplias diferencias entre los miembros de la CELAC y de la UE en esta materia36, así como también la persistente relevancia de la Federación Rusa como socio político y económico de algunos países latinoamericanos.

A su vez, pese a ser un tema central de las discusiones de Bruselas, no hubo grandes avances con respecto a los acuerdos comerciales entre países y bloques latinoamericanos y la Unión Europea. En particular, en lo concerniente a aquellos aspectos relativos a la modernización de los instrumentos de asociación con Chile y México, y a la consecución del acuerdo de asociación de la UE con el MERCOSUR. Sobre esta materia, la cumbre de Bruselas aportó declaraciones y numerosas expresiones de deseo, pero ningún resultado concreto37. De modo más amplio, la posterior implementación efectiva de los acuerdos y compromisos alcanzados en materia político-diplomática y financiera representa siempre un gran desafío en la etapa posterior a la celebración de este tipo de cumbres.

Asimismo, el alcanzar ciertos consensos birregionales se vio dificultado por la divergencia de visiones en torno a estándares ambientales, derechos humanos, y requisitos regulatorios, específicamente en materia comercial. A su vez, ello reflejaba las tensiones existentes entre, por un lado, las prioridades de crecimiento y desarrollo económicos de gran parte de los países de América Latina y el Caribe, y, por el otro lado, las normativas y estándares de sostenibilidad impulsados por la Unión Europea.

Además, existía una gran expectativa en torno a la consecución de un pacto birregional de cuidados. En este sentido, se veía a la economía del cuidado y, en especial, al reconocimiento de la desigual distribución de las tareas de cuidado entre géneros— como un elemento clave para la generación de resiliencia comunitaria frente a nuevas pandemias y eventos extremos. Más aún, desde la sociedad civil a ambos lados del Atlántico se hacía un llamado a reconocer debidamente a las tareas de cuidado como pilar elemental de la transición justa y sostenible por la que aboga la Unión Europea con su programa Next Generation EU38. No obstante, la expectativa de poder concretar un pacto birregional en materia de cuidados se vio frustrada debido a las grandes diferencias de visiones políticas reflejadas en los debates dentro de esta cumbre39.

Sin embargo, Bruselas 2023 sirvió para relanzar y revitalizar el vínculo birregional entre la UE y la CELAC, luego un largo período de inactividad de esta asociación birregional. Además, esta tercera cumbre birregional sentó una agenda común de prioridades compartidas, poniendo sobre la mesa compromisos de cooperación e inversión en materia de salud pública y prevención y manejo de nuevas pandemias, así como aquellos objetivos compartidos en torno a la llamada «triple transición»: verde, digital, y social40.

III. La «otra» alianza transatlántica: La necesidad de profundizar el vínculo CELAC-UE en tiempos de impugnación al orden internacional

A. El camino a Santa Marta

Antes de analizar los contenidos, resultados y deudas pendientes del cuarto encuentro UE-CELAC en Santa Marta en noviembre pasado, es menester detenerse y reflexionar en torno al contexto global en el que la cumbre ha tenido lugar. Ello debido a que dicho contexto impacta de manera significativa las prioridades, intereses y urgencias de la alianza transatlántica entre la Unión Europea y los Estados de América Latina y el Caribe, obligándolas a rediseñar sus estrategias de acción exterior y sus objetivos de corto, mediano y largo plazo.

La cuarta reunión de alto nivel CELAC-UE de Santa Marta tuvo lugar en medio de un fuerte despliegue militar de los Estados Unidos en el Mar Caribe, frente a las costas de Venezuela. Ello se da en el marco de una supuesta misión estadounidense de lucha contra el narcotráfico que, en la actualidad, ha movilizado al menos setenta aviones de combate, tres destructores, y un portaaviones nuclear de última generación a las costas caribeñas41. En particular, los ataques estadounidenses a embarcaciones en el mar Caribe y en las costas latinoamericanas del Océano Pacífico han dejado un saldo de noventa y cinco muertes42 al momento de escribir estas líneas43. Sumado a ello, cabe también destacar la reciente reactivación de la base naval militar estadounidense de Roosevelt Roads, situada en Puerto Rico, que los Estados Unidos mantenían virtualmente inactiva desde el año 200444. La conjunción de ambos sucesos da como resultado una fuerte reactivación de la presencia militar estadounidense en la región latinoamericana, y la consiguiente amenaza de una inminente intervención armada de los Estados Unidos en América Latina. En efecto, el propio presidente estadounidense, Donald Trump, ha estado coqueteando con la posibilidad de intervenir militarmente Venezuela para derrocar el régimen de Nicolás Maduro45. Más específicamente, el actual Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha definido al régimen de Nicolás Maduro como una «amenaza inminente» para la seguridad nacional de los Estados Unidos46. A mediados de diciembre de 2025, el presidente Donald Trump adoptando una estrategia comunicativa de uso de redes sociales que es ya su sello personal— anunció por la plataforma Truth Social (símil a X/Twitter) que los Estados Unidos están dispuestos, y preparados, para invadir Venezuela. En dicha comunicación, Trump también designó al régimen de Maduro como una «organización terrorista extranjera», acusando a Venezuela de utilizar sus recursos petrolíferos (recursos también «robados» a los Estados Unidos, según el premier norteamericano) para financiar su régimen dictatorial, además de para apoyar a los cárteles de narcotráfico y la trata de personas47.

Asimismo, la más recientemente elaborada Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense afirma que Estados Unidos «reafirmará y aplicará la doctrina Monroe con el fin de restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental»48. En palabras del propio gobierno estadounidense, su estrategia de seguridad hacia América Latina se resume en dos vocablos: «reclutar» y «expandir». Así, se buscará «reclutar» a viejos socios para controlar la inmigración irregular, desde América Latina hacia los Estados Unidos, detener el tráfico de drogas, y reforzar la estabilidad y seguridad terrestre y marítima. A su vez, los Estados Unidos se «expandirán» al generar nuevas alianzas, presentándose como el mejor socio económico y de seguridad del hemisferio. El propio texto de la estrategia elabora al respecto: «queremos que otras naciones nos consideren su socio preferido y las disuadiremos, por diversos medios, de colaborar con otros»49.

Sobre esta materia, Trump mismo calificó este giro en la política exterior estadounidense hacia la región latinoamericana como un «corolario Trump» a la Doctrina Monroe (1823). Con ello, el actual presidente estadounidense está remitiendo al «corolario Roosevelt» (1904) de la Doctrina Monroe, mediante el cual Estados Unidos se arrogó para sí mismo el poder de policía en el hemisferio occidental, erigiéndose como el garante de la seguridad y la estabilidad regionales50. Según el raciocinio estadounidense en 1904, la paz, seguridad y estabilidad regionales descansaban, a su vez, sobre la capacidad de los estados de la región de poder honrar sus compromisos internacionales principalmente, aquellos de carácter pecuniario—. De este modo, y hace ya más de cien años, a través del corolario Roosevelt Estados Unidos resignificó la máxima de «América para los americanos» que cristalizaba la Doctrina Monroe de 182351. Con ello, transformaba la que inicialmente fue concebida como una doctrina anti-imperialista y anti-colonial y que había sido recibida con beneplácito entre las naciones latinoamericanas52— en un instrumento para cristalizar el poderío militar y la primacía política estadounidense en América Latina.

En efecto, este precedente legal de 1904 no es para nada ajeno a las actuales circunstancias: el corolario Roosevelt surgió en respuesta al bloqueo naval que Italia, Alemania y Reino Unido impusieron a Venezuela durante los años 1902 y 1903, luego de que el país latinoamericano se viese sumido en una profunda conflictividad interna e incapaz de pagar las deudas contraídas con estos tres países europeos. A su vez, la actual conflictividad interna venezolana, sus agudos efectos en el resto de la región latinoamericana en materia de oleadas migratorias y de seguridad humana, y, frente a ello, el papel que los Estados Unidos vuelve a querer arrogarse en la región como el garante último de la paz y seguridad hemisféricas incluso a fuerza de cañón— ciertamente nos remiten a este desafortunado precedente, ya centenario. El texto mismo de la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense lo deja bien en claro, al afirmar: «Estados Unidos debe ocupar una posición preeminente en el hemisferio occidental para garantizar nuestra seguridad y prosperidad»53.

En esta línea, se vuelve menester detenernos un instante en analizar la relevancia simbólica de la ciudad de Santa Marta, elegida como la sede para esta cuarta cumbre CELAC-UE. En efecto, la ciudad colombiana de Santa Marta se encuentra a escasos kilómetros de donde están actualmente asentados los buques estadounidenses, por lo que elegirla y sostenerla— como el lugar de encuentro de esta reunión europeo-latinoamericana representa el redoblar la apuesta birregional en favor del diálogo, el multilateralismo y la construcción de consensos, frente a un Estados Unidos que busca minar absolutamente todos y cada uno de los anclajes del orden internacional actual.

A su vez, es pertinente destacar que la ciudad de Santa Marta celebra en este 2025 el quingentésimo (500) aniversario de su fundación. Con ello, Santa Marta es la ciudad más antigua de Latinoamérica. Dotada de un simbolismo muy especial, Santa Marta es también la ciudad donde, en el año 1830 y en la Quinta de San Pedro Alejandrino, falleció Simón Bolívar, quien es considerado como una de las principales figuras gestoras de las campañas de revolución y liberación latinoamericanas. Más aún, Bolívar ha sido también un pionero en pensar proyectos y diseños de integración regional y de unión fraternal entre los pueblos de América Latina54. En efecto, Bolívar fue el artífice de un esquema de congresos regionales en el temprano siglo XIX, que fueron luego conocidos como los congresos antifictiónicos55. A su vez, Bolìvar propuso la creación de una federación de repúblicas latinoamericanas56 como el fin último al que la región debía aspirar para así salvaguardar su independencia y autonomía y asegurar la prosperidad de sus naciones conformantes.

Con todo ello, la elección de la presidencia pro tempore colombiana de la CELAC de celebrar esta cumbre en la ciudad de Santa Marta, en lugar de designar con ese fin a la ciudad de Bogotá capital del país, mejor interconectada y de mucho más fácil acceso desde el Extranjero— denota, además de una apuesta por el multilateralismo y el respeto a un orden internacional basado en reglas, también una renovada apuesta por el regionalismo latinoamericano.

Este mensaje cobra aún mayor importancia en un momento de profundos cuestionamientos a la utilidad y viabilidad de los proyectos de cooperación e integración en América Latina. Dicho cuestionamiento se ve ilustrado, por ejemplo, por el reciente debate en torno a la llamada «flexibilización» del MERCOSUR. En efecto, en ocasión de su trigésimo (30) aniversario en 202157, un onomástico que debía convertirse en motivo de conmemoración y celebración se tornó rápidamente en un álgido cuestionamiento a la viabilidad del bloque en sus condiciones actuales, con pedidos principalmente de parte de Uruguay, pero replicados también por Paraguay— de «bajar el precio» de la integración mercosuriana y abandonar de una vez por todas el imperfecto proyecto de unión aduanera.

A su vez, el momento actual representa un contexto de alta polarización política al interior de América Latina y el Caribe, con el ascenso de figuras disruptivas de consensos regionales como lo son Javier Milei, en Argentina, Santiago Peña Palacios, en Paraguay, Nayib Bukele, en El Salvador, y el recientemente presidente electo José Antonio Kast, en Chile. A ello, debemos sumarle la persistencia de los regímenes dictatoriales de Nicolás Maduro en Venezuela y de Daniel Ortega en Nicaragua, que añaden aún más vigor a la volatilidad y crispación regionales.

Asimismo, como he argumentado anteriormente, la más reciente reunión CELAC-UE de Santa Marta ocurre en un más amplio contexto de impugnación del orden internacional liberal de parte de su otrora principal impulsor y anclaje: los Estados Unidos. En efecto, la segunda administración de Donald Trump al frente de la Casa Blanca trajo consigo un profundo cuestionamiento a las bases mismas del orden internacional de la segunda posguerra que los Estados Unidos habían construido. A su vez, el cuestionamiento estadounidense al andamiaje diplomático, normativo e institucional del sistema internacional viene aparejado de un contundente sentimiento de que el mundo en su conjunto se ha estado «aprovechando» de los Estados Unidos por demasiado tiempo.

Este giro copernicano de la política exterior estadounidense no solamente afecta a los estados de América Latina y el Caribe, sino que también impacta de lleno en los países europeos, obligándolos a repensar sus matrices de relacionamientos exteriores si quieren morigerar los efectos negativos de la «doctrina Trump» que busca «hacer a América grande de nuevo»58.

En particular, el presidente Trump ha retomado, con un recargado ímpetu, su teoría de que la Unión Europea está sacando una indebida ventaja de los EE.UU., haciendo free-riding de su poderío económico y, especialmente, de su supremacía militar. En efecto, entre las primeras medidas de su segundo mandato presidencial, Trump ha decidido imponer aranceles diferenciados a distintos países del mundo, en un intento por recuperar estos espacios de poder que Trump cree perdidos, y de «proteger» la industria nacional norteamericana de supuestas competencias desleales. Dentro de estas medidas, Trump impuso, en abril de 2025, un arancel base de 10% a todas las importaciones norteamericanas, de manera provisoria y hasta negociar aranceles finales. La excepción fueron los sectores del acero y el aluminio, en los cuales aplicó un arancel del 25%, amparado en leyes relativas a la seguridad nacional estadounidense, afectando así de manera significativa a los exportadores europeos de estos sectores, que dependen en gran medida del mercado norteamericano. A su vez, Trump advirtió que estas tasas base podrían subir de manera significativa para agosto del 2025 si no se negociaban acuerdos al respecto para ese entonces. En particular, llegó a amenazar con imponer un arancel único del 50% a todas las importaciones provenientes de la Unión Europea59.

Dado el resultado catastrófico que la imposición de tal nivel de aranceles hubiese significado para los productores europeos, Trump contaba con un fortísimo elemento de presión antes de sentarse a la mesa de negociaciones. Dichas negociaciones finalmente se concretaron con los acuerdos de Turnberry, en Escocia, en julio de 2025. En Turnberry, Trump se reunió con Úrsula von der Leyen, la actual presidenta de la Comisión Europea, para así evitar que la escalada de tensiones entre ambas partes derivase en una abierta guerra comercial y arancelaria. Como resultado de esta reunión, se acordó un arancel máximo del 15% sobre la mayor parte de las exportaciones de la Unión Europea hacia los Estados Unidos, y viceversa60. Ello representa un porcentaje muy inferior al 50% con el que había llegado a amenazar Trump a sus contrapartes europeas. Cabe mencionar que este nivel arancelario máximo incluye también a diversos sectores estratégicos como automóviles, semiconductores y productos farmacéuticos. En contrapartida, el acuerdo de Turnberry implica importantes compromisos de compra e inversiones desde la UE a los Estados Unidos, en particular, en materia de energía y compras de equipamiento.

En este sentido, al utilizar el lenguaje de la reciprocidad en materia comercial, la actual administración de la Casa Blanca ya no persigue un mundo cada vez más abierto y con menor cantidad de obstáculos al comercio. En cambio, lo que se busca es que terceros países reduzcan cada vez más sus aranceles, sus regulaciones técnicas, fitosanitarias, y otros obstáculos y barreras no arancelarias a las exportaciones estadounidenses. Ello, claro está, sin ofrecer en contrapartida ningún beneficio a cambio, dado que Estados Unidos ostenta el poder de elevar unilateralmente sus barreras arancelarias. En esta línea, el actual Representante de Comercio de los EE.UU., Jamieson Greer, arguye que, durante varias décadas, los Estados Unidos han reducido masivamente sus aranceles, de manera unilateral, mientras que sus socios extranjeros continuaron firmes en sus medidas proteccionistas. Es en esta concepción de la historia reciente que se comprende el actual – y rebuscado – uso y significado del adjetivo «recíprocos» en la implementación de aranceles externos por parte de los Estados Unidos. En efecto, ellos serían una forma de volver a equilibrar el tablero de juego y restablecer la equidad perdida en materia comercial, desde una concepción estadounidense de un mundo que se «aprovecha» de la benevolencia y voluntad de aperturas norteamericanas. Más aún, el verdadero foco del gobierno de Trump no está puesto en las negociaciones comerciales, sino en la naturaleza jerárquica del sistema internacional, dado que confía en que el aún avasallante poderío norteamericano acabará por doblegar las voluntades de sus (otrora?) socios y así obtener las deseadas concesiones y ventajas. Y es que Trump, Greer, y toda la plantilla de funcionarios políticos de primera línea estadounidense tienen muy en claro un aspecto fundamental: los Estados Unidos juegan un rol preeminente como uno de los principales mercados de consumo del mundo. Ergo, Trump incluso posiciona que vender en el mercado norteamericano no representa ya una consecuencia natural de un mundo globalizado y cada vez más abierto siguiendo los postulados del sistema de la OMC—, sino que constituye, en sí mismo, «un privilegio»61.

Valga, sobre este punto, otra nota de precaución al lector: si bien los Estados Unidos representan el 25% el producto bruto interno (PBI) mundial, solamente constituyen el 13% del comercio internacional62. Por ende, si otras potencias y bloques regionales deciden formar alianzas para preservar un régimen de intercambio comercial basado en las normas y la previsibilidad, el orden comercial internacional forjado sobre la base de los acuerdos de Bretton Woods y de las normativas de la OMC aún puede persistir; pese al abandono y abierta impugnación— de los que hace gala su otrora principal gestor e impulsor.

En paralelo, Trump ha llamado a Europa a «hacerse cargo» de los gastos de su propia defensa. Dentro de este punto, el presidente estadounidense propugna una visión negativa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En efecto, Trump ve a la OTAN como un instrumento que sirve a los estados europeos junto a otros socios, incluyendo Canadá y Turquía— para quedar amparados por el «paraguas» defensivo de los Estados Unidos tanto nuclear como convencional— sin tener que contribuir de manera equitativa a los costes que conllevan tanto la manutención de la misma organización noratlántica como, a nivel doméstico, el mantenimiento de arsenales y equipamientos modernos y el entrenamiento de tropas y expertos. Por esta razón, en ocasión del más reciente foro de Davos, Trump ha estado presionando a los países miembros del bloque noratlántico para que elevasen sus presupuestos de defensa, al punto de exigirles que destinasen el 5% de su Producto Bruto Interno (PBI) a esta área63, dividido en un 3,5% para gasto militar directo y un 1,5% para infraestructura, ciberseguridad e industria. A la par, el objetivo es incentivar a que la UE compre estos insumos a los Estados Unidos, dada la menor capacidad de la industria europea en esta materia. Esta presión estadounidense ha surtido efecto, a tal punto, que los países de la OTAN se han comprometido, durante la cumbre del bloque noratlántico en La Haya del 25 de junio de 2025, a elevar sus gastos nacionales de defensa al 5% del PBI para el año 2035, en línea con esta exigencia estadounidense. Una notable excepción ha sido España, quien ha rechazado elevar sus gastos en defensa en un umbral mucho más allá del 2% de su PBI total, lo cual de todas maneras representa un incremento significativo con respecto a niveles previos64.

A su vez, casi cuatro años después de la invasión rusa al territorio ucraniano en febrero de 2022, la guerra de Ucrania aún está en ciernes. Más aún, Trump utiliza este delicado conflicto como elemento de negociación y presión con sus contrapartes europeas. En este sentido, para el presidente norteamericano, es Europa quien debe hacerse cargo de la mayor parte de los costes de la guerra. También, según Trump, será Europa quien deba lidiar con el escenario del postconflicto, incluidos el despliegue de tropas de paz en el terreno, y la reconstrucción de las ciudades ucranianas afectadas. Asimismo, Trump ha sido partidario de intentar conseguir concesiones ucranianas hacia la Federación Rusa, incluyendo el ceder a los territorios ocupados ilegalmente por las tropas rusas. En efecto, el presidente estadounidense ha incluso presionado abiertamente a su par ucraniano, Volodímir Zelenski para aceptar unos términos de paz muy poco favorables a su país como contrapartida por mediar por la firma de un tratado de paz. En este marco, en diversas ocasiones Trump ha «saltado» las voluntades y posturas de primeros mandatarios europeos, para negociar unilateralmente, líder-a-líder, con el presidente ruso, Vladimir Putin65, y luego presentarles a sus pares europeos y ucraniano, de manera intransigente, un acuerdo final sin casi admitir posibilidad de modificaciones ni críticas.

Con todo ello, la segunda administración de Donald Trump al frente de la Casa Blanca trajo aparejado un trumpismo más estratégico y organizado, pero también más radicalizado y disruptivo del orden internacional. Tanto es así que, en apenas cuestión de meses, ha transformado de manera radical tanto las relaciones entre los Estados Unidos con América Latina y el Caribe, como aquellas de EE.UU. con la Unión Europea. Es en este contexto mundial tan caldeado que tuvo lugar la cumbre de Santa Marta.

No obstante, no debemos olvidar que el triángulo geopolítico conformado por EE. UU., la UE y ALC tiene un tercer lado: las relaciones entre la Unión Europea y América Latina. Puesto en otras palabras, es en la «otra alianza transatlántica»66, donde América Latina y el Caribe, y la Unión Europea pueden sostenerse para contrarrestar los efectos nocivos del desgastamiento de sus respectivas vinculaciones con los Estados Unidos. En este sentido, la reunión de Santa Marta lidió con el desafío añadido de revitalizar las relaciones entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe, y reafirmar la voluntad birregional de continuar con las cumbres CELAC-UE luego de un largo período de impasse entre los años 2015 y 2023.

B. IV Cumbre CELAC-UE, Santa Marta, 2025

La cuarta cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la CELAC y la Unión Europea tuvo lugar en la ciudad de Santa Marta, Colombia, durante los días 9 y 10 de noviembre de 2025.

Este encuentro birregional se celebró en un escenario internacional signado por una creciente fragmentación geopolítica, marcado por las álgidas tensiones entre las grandes potencias en torno a la deseabilidad de reforma del orden internacional liberal y del multilateralismo global, y con guerras activas en Ucrania y Gaza.

A su vez, el contexto inmediato de Santa Marta estuvo signado por una política estadounidense crecientemente hostil no solamente hacia Venezuela, sino también hacia la propia Colombia, país anfitrión del encuentro. En efecto, apenas un par de semanas antes de la cuarta cumbre CELAC-UE, el presidente Donald Trump impuso sanciones al presidente colombiano, Gustavo Petro, por considerarlo como un actor asociado al narcotráfico67.

En dichos contextos mundial y regional, el gran desafío de Santa Marta fue reafirmar la importancia de la asociación birregional entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe. A su vez, esta cumbre tuvo como objetivo reafirmar la relación birregional como un pilar del multilateralismo global, en el que es precisamente su momento de mayor impugnación desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En estas líneas, el desafío de revitalizar la relación entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe va conjugado a aquel de reforzar la identidad de carácter estratégico de este «otro» vínculo transatlántico, de manera que sirva como vector de una mayor «autonomía estratégica» para ambas regiones vis à vis un Estados Unidos más confrontativo, unilateral, y aislacionista, que se ha convertido en un actor revisionista del orden internacional que él mismo ha forjado décadas atrás.

Para peor, hasta el último momento, las expectativas en torno a la IV cumbre birregional CELAC-UE estaban en su punto más bajo. Ello fue exacerbado por las cancelaciones de último momento de figuras de alto perfil, generando la ausencia de importantes primeros mandatarios en Santa Marta. Entre estas ausencias, es pertinente destacar la insoslayable inasistencia de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, así como de los presidentes latinoamericanos Javier Milei (Argentina), Claudia Sheinbaum (México), Gabriel Boric (Chile), y de sus pares europeos Emmanuel Macron (Francia), y Friedrich Merz (Alemania), entre varias otras figuras políticas de alto nivel que han optado por no asistir al encuentro. Valga un dato a modo ilustrativo: solamente doce de los sesenta jefes de Estado y de Gobierno han asistido a la cumbre de Santa Marta68. En contrapartida, la inmensa mayoría de lideres latinoamericanos y europeos habían estado presentes en la anterior cumbre de Bruselas en 2023. Entre las razones aducidas para justificar su ausencia en Santa Marta, pareciera primar el deseo de no querer enemistarse ni «ofender» al presidente estadounidense, Donald Trump69. Más aún, de no ser por los liderazgos ejercidos por el presidente colombiano, Gustavo Petro, junto con el primer mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, así como por la asistencia a la cumbre del actual presidente del Consejo Europeo, António Costa quien actuó como co-chair de la cumbre—, y del presidente de gobierno de España, Pedro Sánchez, muy posiblemente la reunión de Santa Marta hubiese naufragado.

Además, la IV Cumbre CELAC-UE ofició, informalmente, como antesala de la COP30, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, celebrada en la ciudad brasileña de Belém do Pará, entre los días 10 y 21 de noviembre70. Por ende, las temáticas del calentamiento global y la consecuente necesidad de avanzar hacia modelos económicos sostenibles en lo social y medioambiental han estado también en el epicentro del encuentro birregional de Santa Marta.

Al respecto, en la Declaración Final de Santa Marta71 se expresa el apoyo a la COP30 de Belém, a la par que se reafirma que los esfuerzos colectivos en materia de acción climática deben alinearse con los objetivos del Acuerdo de París, apoyando los principios de responsabilidades comunes pero diferenciadas y brindando financiación adicional a los países en vías de desarrollo para que puedan llevar adelante una transición de sus matrices económica y energética de manera justa, equitativa y resiliente (párrafo 30). A su vez, se insta a los miembros a intensificar sus compromisos con el Acuerdo de París, en particular, aquel relativo a reducir de manera significativa las emisiones de gases de efecto invernadero, siguiendo el objetivo fijado de 1,5 °C72. De modo más amplio, la Declaración también alienta a la transición energética como parte integral de un desarrollo económico más justo y sostenible. En este marco, se alienta a hacer uso de la iniciativa europea de Global Gateway como mecanismo para fortalecer la interconexión energética en América Latina y el Caribe y promover la integración de la región a fuentes de energía seguras, sostenibles y de bajas emisiones de carbono (párrafo 35).

Además, la IV Cumbre CELAC-UE buscó también adecuarse al presente contexto mundial en materia comercial, con un Estados Unidos minando activamente las bases del régimen internacional de comercio sentado en Bretton Woods y consolidado en la OMC. Por ende, esta reunión tuvo lugar en un momento en el que la Unión Europea está buscando diversificar y reconfigurar sus asociaciones comerciales con el resto del mundo, rediseñando su política exterior en materia económica. Al respecto, la región de América Latina y el Caribe es considerada un socio crucial para la UE, tanto en términos políticos en materia de valores comunes y compromisos compartidos hacia la democracia y el multilateralismo—, como económicos dado que LAC representa un amplio mercado con gran potencial para los productos industriales europeos, así como también un proveedor de minerales críticos como el litio y el cobre—73. En consecuencia, la UE busca reconfigurar su matriz de comercio global, gestionar cadenas de suministro más cortas (mediante las prácticas de nearshoring y friendshoring, esto es, de relocalización de la producción a países más cercanos y a países amigos), y afianzar sus vínculos comerciales con sus socios políticos; todas materias en las cuales la región de ALC se presenta con un atractivo estratégico.

En materia comercial, la Declaración Final de Santa Marta reitera el compromiso compartido entre la UE y la región de ALC con el sistema multilateral de comercio basado en normas, y sustentado en el derecho internacional. Al respecto, se lo define como un sistema abierto, inclusivo, no discriminatorio y predecible, a la vez que centrado en torno a la Organización Mundial del Comercio (OMC), aunque reconociendo la necesidad de reformar y modernizar el sistema OMC (párrafo 26). Asimismo, se incentiva a la consecución de acuerdos comerciales que fomenten vínculos más estrechos entre las naciones y refuercen la seguridad y prosperidad económicas de las partes. En esta línea, se exaltan los beneficios de la reciente entrada en vigor de los acuerdos entre la Unión Europea con Chile, Centroamérica, Colombia, Ecuador y Perú (párrafo 27). Sin embargo, la Declaración Final no menciona de manera explícita el acuerdo entre la UE y el MERCOSUR, que está a la expectativa de ser firmado este mes de diciembre de 2025, tras veintiséis años de negociaciones74.

A su vez, en materia de seguridad ciudadana, justicia y lucha contra la delincuencia organizada transnacional, la Declaración Final reconoce que los desafíos actuales en materia de seguridad exigen la realización de estrategias conjuntas, integrales y multisectoriales, instando así a profundizar los esfuerzos birregionales (tanto a nivel bilateral, regional como multilateral) para abordar los retos comunes en materia de seguridad ciudadana y fortalecer el estado de derecho (párrafo 36). Más aún, las partes se comprometen a fortalecer las iniciativas conjuntas en materia de seguridad ciudadana, mencionando en particular a la Asociación UE-ALC en materia de Justicia y Seguridad (párrafo 37). Asimismo, se resalta el papel del Mecanismo de Coordinación y Cooperación CELAC-UE en Materia de Drogas, enfatizando que la lucha contra el narcotráfico requiere de un enfoque basado en la responsabilidad común y compartida (párrafo 38).

Luego, en materia de transformación digital, la Declaración llama a promover una inteligencia artificial segura, protegida y fiable, basada en un esquema de gobernanza ética, responsable e inclusiva (párrafo 42). Además, se resalta la importancia de la Alianza Digital UE-ALC, lanzada en el año 2023 dentro del marco del Global Gateway, para promover la colaboración, las inversiones y el intercambio de buenas prácticas entre ambas regiones, a través de iniciativas como la red de computación de alto rendimiento y la conectividad satelital (párrafo 43). Por último, las partes reconocen la necesidad de abordar y contrarrestar la desinformación y la información errónea, incluidos los discursos de odio y aquellos que perpetúan la violencia y discriminación de género. En esta línea, se insta a las partes a la difusión de información confiable, verificable, objetiva y contextualizada (párrafo 44).

A su vez, un área que suscitaba grandes expectativas para esta reunión birregional de alto nivel era la referente a sistemas de cuidado e inclusión social. No obstante, los compromisos adoptados al respecto resultaron ser menos ambiciosos que lo esperado. Sobre esta materia, la Declaración reafirma la importancia de promover la inclusión social, y unas condiciones dignas, seguras, saludables e igualitarias de trabajo. Así, se insta a las partes a fortalecer la cooperación birregional para reducir las desigualdades y mejorar la cohesión social, inclusive mediante el diseño e implementación de políticas públicas orientadas a fortalecer los sistemas de cuidado.

Con este horizonte compartido, la IV Cumbre CELAC-UE lanzó el Pacto Birregional sobre los Cuidados, firmado por la Unión Europea y 16 países de América Latina y el Caribe75. Este marco jurídico de cooperación birregional busca poner el foco en el bienestar, la dignidad y la igualdad de las personas. Con este fin, el Pacto servirá como un foro permanente para el diálogo y la cooperación birregionales sobre las dimensiones políticas, jurídicas, económicas y sociales de los sistemas de cuidados; socializando buenas prácticas en materia de políticas, marcos normativos, infraestructuras y arquitectura institucional de los sistemas de cuidados. Este pacto birregional en materia de cuidados ha sido una de las principales demandas de la sociedad civil tanto europea como latinoamericana y caribeña en los últimos años. En efecto, había una gran expectativa de que este acuerdo se pudiese firmar en 2023, durante la III Cumbre CELAC-UE, aunque luego la iniciativa se vio frustrada en dicha ocasión. Por ende, su consecución en 2025 marca un importante logro de la IV Cumbre CELAC-UE. Inclusive considerando la no adhesión de importantes actores latinoamericanos, incluyendo, entre ellos, a la Argentina de Milei—, que actualmente impugnan la agenda de género que está íntimamente vinculada a la economía del cuidado, la firma de un Pacto Birregional sobre los Cuidados constituye un importante legado de Santa Marta. Como todo legado, se trata de uno que debe seguir siendo nutrido, reforzado y ampliado con el correr de los años venideros, para así no perder vigencia ni relevancia en el actual contexto internacional de vertiginosos cambios.

Con respecto a las migraciones, la Declaración Final realiza un comunicado un tanto escueto, expresando la coincidencia de ambas regiones en torno a la importancia de fortalecer la cooperación birregional en materia de migración y movilidad, incluyendo los procesos de retorno. No obstante, no se realizan menciones a los actuales marcos de movilidad laboral ni estudiantil entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe ni a la necesidad de ampliar y profundizar estos acuerdos, así como tampoco se hace referencia a la actual política punitivista de la inmigración llevada adelante por Donald Trump y sus efectos adversos en la región latinoamericana y caribeña.

Por último, la Declaración Final cierra con el renovado compromiso de reafirmar el mantenimiento del carácter bienal del diálogo político de alto nivel entre la Unión Europea y la CELAC. En este sentido, se confirma que la realización de la V Cumbre CELAC-UE será llevada adelante en la ciudad de Bruselas, Bélgica, en el año 2027. A su vez, se asegura la realización de reuniones a nivel ministerial, así como la puesta en práctica de un mecanismo de coordinación consultivo entre la UE y la CELAC, para garantizar la continuidad de la asociación birregional así como el seguimiento de los objetivos fijados en la Hoja de Ruta 2025-2027, como instancias preparatorias al quinto encuentro de alto nivel CELAC-UE (párrafo 52).

De este modo, entre los principales logros de la IV Cumbre CELAC-UE cabe destacar, ante todo, la consecución de un Declaración Conjunta. No obstante, sobre este punto, cabe aclarar que numerosos países se han desmarcado o desasociado, tal como lo indica el lenguaje diplomático utilizado en este caso en específico, de distintos párrafos de la Declaración Final. Más aún, estos párrafos refieren a temáticas tanto fundamentales como acuciantes para ambas regiones, como lo son el cambio climático, paz y seguridad, y la igualdad de género.

En particular, la Argentina se ha desmarcado de los párrafos 10, 15, 18, 42 y 44 en su totalidad. Asimismo, Argentina se ha desasociado, de manera puntual, de la referencia a «género» en el párrafo 9, de la referencia al «Pacto por el Futuro» del párrafo 20, y de la referencia a la «Agenda 2030» y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) del párrafo 22. Por su parte, Costa Rica también se desasocia de los párrafos 10 y 18. A su vez, Ecuador se desmarca de los párrafos 10, 15 y 18. A su vez, El Salvador expresa sus diferencias con los párrafos 10 y 18. Mientras tanto, Panamá hace lo suyo con los párrafos 10 y 15; a la vez que Paraguay se desmarca de los párrafos 10, 15, 18, 20, 22 y 44. Asimismo, Trinidad y Tobago se distancia de los párrafos 10 y de la referencia a «Reiteramos la importancia de los marcos regionales del diálogo sobre migración» del párrafo 47.

A continuación, repasaremos brevemente el contenido específico de los párrafos que suscitaron controversias. Con respecto al párrafo 10, el motivo de las disociaciones se refiere a la mención específica a «la seguridad marítima», la «estabilidad regional en el Caribe», y «la situación en el Caribe y el Pacífico». Con ello, se hace clara alusión a la actual política ofensiva estadounidense en el Mar Caribe y el Océano Pacífico, con el constante ataque a supuestas narcolanchas realizado por fuera de todo marco legal— que se viene llevando adelante desde el pasado mes de septiembre, y que ya ha dejado casi un centenar de víctimas fatales. Sin nombrar a Estados Unidos de manera explícita ni una sola vez en todo el documento, mediante el párrafo 10 la Declaración Final de Santa Marta lanza una crítica velada pero crítica al fin— a la diplomacia de cañoneras llevada adelante actualmente por los Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico.

En tanto, el párrafo 15 es el apartado referente a la guerra en Gaza. Si bien este párrafo condena de manera enérgica los ataques terroristas realizados por Hamás el día 7 de octubre de 2023, también condena de manera inequívoca los asentamientos ilegales israelíes, la escalada de violencia en «la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental», y la operación militar de Israel; a la vez que llama a ambas partes en conflicto a cumplir con el derecho internacional, «incluido el derecho internacional humanitario», y apoya la «solución de dos Estados». De este modo, los países latinoamericanos que se encuentran actualmente más alineados con el Estados Unidos de Trump y, con ello, también con el Israel de Benjamín Netanyahu, se han desasociado de este párrafo de manera de expresar su desacuerdo con la postura general adoptada en torno a la guerra en Gaza por la asociación birregional UE-CELAC.

A su vez, el párrafo 18 hace referencia a la necesidad de poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba, condenando asimismo la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, por parte de los Estados Unidos. Nuevamente, aquellos estados latinoamericanos hoy más estrechamente vinculados a Estados Unidos han decidido despegarse de este párrafo, de manera de expresar su alineamiento con la férrea, y confrontativa, política de Donald Trump hacia Cuba.

En tanto, el párrafo 20 llama a una reforma integral del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de manera de tornarlo más representativo, inclusivo y democrático, a la par que reforzando la voz de las regiones subrepresentadas. Asimismo, en este párrafo se menciona al Pacto por el Futuro, un reciente marco de las Naciones Unidas aprobado en septiembre de 2024— para la financiación del desarrollo sostenible y la transformación de la gobernanza mundial76. En este sentido, los países que son hoy críticos de la Agenda 2030, y del multilateralismo en general77, han expresado sus diferencias con este apartado.

Luego, el párrafo 22 de la Declaración versa sobre el compromiso birregional de implementar la Agenda 2030 y los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS). Una vez más, aquellos países que se encuentran hoy alineados a la extrema derecha, así como también más cercanos a las políticas y visiones propugnadas por Donald Trump, realizan una fuerte crítica a la agenda del desarrollo sostenible por considerarla no solamente contraria a los intereses de sus países sino también, y principalmente, como un avance de fuerzas globalistas sobre espacios de poder y soberanía estrictamente nacionales.

Pasando a los párrafos 42 y 44, es evidente que el motivo de condena a este apartado gira en torno a las menciones al control y la gobernanza de Internet y de la Inteligencia Artificial (párrafo 42). Esta crítica se torna más evidente al abordar el párrafo 44, que explícitamente condena la desinformación y la información errónea, instando a los Estados parte a tomar medidas activas para contrarrestar estos fenómenos, mediante «la difusión de información confiable, verificable, objetiva y contextualizada». En este sentido, los gobiernos de corte ultraderechista en América Latina, al igual que sus pares europeos, arguyen que las iniciativas contra las fake news y la desinformación en general son en verdad campañas contra el actual ascenso de fuerzas y movimientos conservadores, que se nutren de redes sociales y nuevas plataformas digitales para generar contenido y captar audiencias más jóvenes.

Además de estas disociaciones puntuales, hubo dos países que no firmaron la Declaración en su conjunto: Nicaragua y Venezuela. En cuanto a Nicaragua, el país presidido por Daniel Ortega había decidido bloquear el proceso en su totalidad antes del inicio de la Cumbre en Santa Marta. Mientras tanto, Venezuela decidió retirarse de toda la Declaración durante la misma Cumbre de Santa Marta. En efecto, esta decisión fue realizada una hora antes del cierre de la Cumbre, y fue motivada por el profundo desacuerdo del país latinoamericano con el párrafo 14 de la Declaración, referente a la guerra en Ucrania. Mientras que la postura inicial de Venezuela iba a ser disociarse de este párrafo puntual, la decisión final fue bajarse de la Declaración en su totalidad. Fuentes diplomáticas latinoamericanas calificaron esta actitud venezolana como «un suicidio diplomático»78.

Ergo, el lector (y la lectora) atento/a puede preguntarse, en primera instancia, ¿cómo es posible considerar como logro una declaración final de la cumbre con compromisos un tanto débiles, y en la cual se han desmarcado varios países en cuestiones clave, incluyendo en temáticas tan sensibles como acuciantes como lo son las relativas a igualdad a la paz y seguridad en América Latina y el Caribe, la igualdad de género, el cambio climático, y el desarrollo sostenible, entre muchas otras?

La respuesta es, de modo simple, que el éxito de la IV Cumbre CELAC-UE radica en la propia consecución y firma de una Declaración Final. En efecto, considerando las fuertes presiones estadounidenses en contra de la realización de la cumbre, así como también la elevada cantidad de inasistencias de parte de primeros mandatarios europeos y latinoamericanos al encuentro en Santa Marta, el hecho mismo de que se consiguiese acordar, y aprobar, un texto de Declaración Final es un gran logro en sí mismo. A su vez, la innovadora fórmula implementada en Santa Marta permitió que los países pudiesen firmar la Declaración a la vez que disociarse de/no acompañar párrafos específicos. En consecuencia, la implementación de esta estrategia permitió que la Declaración pudiese salir igualmente, pese a los múltiples desacuerdos que surgieron en las negociaciones.

Conclusiones

Como ha sido abordado en las páginas precedentes, los resultados de la IV Cumbre CELAC-UE realizada en Santa Marta fueron un tanto ambivalentes.

Por el lado de los avances y logros, cabe resaltar, una vez más, la firma de una Declaración Final, pese a los múltiples desacuerdos y debates en torno a temáticas centrales como lo son las agendas del desarrollo sostenible, equidad de género, cambio climático, y paz y seguridad regionales, entre otras áreas. Asimismo, la realización de una Hoja de Ruta Birregional 2025-2027 reafirma el compromiso con la asociación estratégica entre la CELAC y la UE, y la voluntad de continuar realizando estas cumbres birregionales con frecuencia bianual. Con ello, se le da un renovado impulso a la relación birregional, tras un largo período de inacción y bajo dinamismo, además de presentar al diálogo regular y la realización de reuniones ministeriales preparatorias para las cumbres de alto nivel como instancias y mecanismos estratégicos para la consolidación y profundización de la asociación CELAC-UE.

Más aún, la Cumbre CELAC-UE de Santa Marta realizó una fuerte defensa de los principios del multilateralismo, la democracia, los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Asimismo, se establecieron claras áreas prioritarias de la cooperación birregional en torno a transición verde, digitalización, comercio sostenible, seguridad ciudadana, lucha contra el crimen organizado transnacional, y apoyo al orden internacional basado en reglas, a la par de la necesidad de reformar el sistema de gobernanza global de la ONU y la OMC.

En estas líneas, el resumen ejecutivo realizado por el Parlamento Europeo sobre la cumbre de Santa Marta enfatiza cómo la Declaración Final envía «una fuerte señal» al mundo al hacer una defensa birregional a los principios del multilateralismo, la cooperación y de un orden internacional basado en reglas79. Asimismo, en dicho documento, el think tank del Parlamento Europeo resalta con particular énfasis los acuerdos alcanzados en materia de combate al narcotráfico y al crimen organizado transnacional a través de la conformación de una nueva alianza de seguridad birregional.

Sin embargo, el mismo documento menciona también que la cumbre fue «parcialmente eclipsada» por la poca participación de los líderes de ambas regiones, los ataques estadounidenses a supuestos barcos narcotraficantes en el Mar Caribe y el Océano Pacífico, y las amenazas de invasión militar realizadas por Donald Trump al régimen venezolano de Nicolás Maduro.

En este sentido, Santa Marta no estuvo exenta de limitaciones y deudas pendientes. Entre ellas, cabe mencionar las divisiones al interior de América Latina y el Caribe en torno a temas sensibles de la actual agenda internacional, que generaron que varios países de la CELAC no suscribiesen la Declaración Final en su conjunto. Sumado a ello, una vez más, la gran cantidad de ausencias de líderes europeos y latinoamericanos redujo el peso simbólico de la cumbre, en un momento de alta presión estadounidense y de fuerte volatilidad y conflictividad regional.

A su vez, los compromisos declarativos realizados en la Declaración Final deben ser acompañados de compromisos financieros de inversiones concretas. En efecto, es aún una materia pendiente el pasar del discurso a las inversiones tangibles en materia de la triple transición (verde, digital, y social), en particular en lo referente a infraestructura y tecnología. Una buena plataforma financiera y de aportación de know-how puede estar constituida por la iniciativa europea de Global Gateway. No obstante, vale en este punto recordar lo mencionado ut supra: a la región de América Latina y el Caribe se le asigna un rol minoritario en el ambicioso proyecto de Global Gateway, constituyendo apenas el 15% de su presupuesto total.

Además, este tipo de compromisos deben ser acompañados de mecanismos políticos y técnicos que acompañen en su ejecución, den seguimiento a sus avances y dificultades, y garanticen su ulterior cumplimiento. En este sentido, se vuelve necesario el diseñar y establecer mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas birregionales para evaluar y reportar, de manera periódica, los avances que los países miembros van haciendo con respecto a los objetivos y horizontes señalados en la Declaración.

Con todo ello, la Cumbre de Santa Marta representó un avance significativo en la relación entre la Unión Europea y los países de América Latina y el Caribe, reafirmando la vigencia de esta asociación birregional y, principalmente, de su carácter estratégico, máxime considerando el muy adverso contexto, tanto regional como global, en el que la cumbre tuvo lugar. Sin embargo, el futuro de esta asociación birregional dependerá de la capacidad, y de la voluntad, de ambas regiones para sobreponerse a divisiones internas, asegurar financiamiento para nuevos proyectos, y así poder cumplir con los compromisos asumidos en Santa Marta.

De este modo, el desafío de revitalizar la relación entre la Unión Europea y los países de América Latina y el Caribe va conjugado a aquel de reforzar la identidad y el carácter estratégico de este vínculo. Solamente así, la «otra» alianza transatlántica podrá servir como vector para una mayor «autonomía estratégica» para ambas regiones, lo cual se vuelve particularmente relevante, y acuciante, frente a un Estados Unidos cada vez más confrontativo, unilateral y aislacionista, convertido en la principal potencia revisionista del orden internacional que ella misma ha forjado, décadas atrás.

A modo de cierre, es menester recordar que en noviembre de 2026 tendrá lugar una nueva cumbre de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), a realizarse en Madrid. Ello presentará una plataforma propicia para la construcción de consensos ibero y latinoamericanos en torno a la reforma del sistema internacional, los mecanismos de gobernanza globales, y las agendas de desarrollo sostenible y triple transición (verde, digital y social). Compromisos que luego puedan trasladarse, y profundizarse, en la V Cumbre CELAC-UE de Bruselas en 2027.

Bibliografía

Ayuso, A. «La Asociación UE-CELAC y la revisión del concepto de interregionalismo multinivel». Journal of Diplomacy, 4 (2), 2009, pp. 167-88.

Bermúdez, A. «Roosevelt Roads, la base naval abandonada en Puerto Rico que EE.UU. reactivó después de décadas en medio de sus polémicas acciones militares en el Caribe». BBC Mundo, 20 de noviembre 2025. https://www.bbc.com/mundo/articles/cvg4gd720vlo

Boholavsky, J. P.; Cantamutto, F. & Laskaridis, C. «The Cartagena Consensus: Redefining Repayment Capacity as a Political Economy Issue, Not a Technocratic one». Development, Vol. 67, 2025, pp. 131-138.

Bolívar, S. Un pensamiento sobre el Congreso de Panamá. Repositorio de la Universidad Mayor de San Andrés, Bolivia, 1916 [1826]. https://repositorio.umsa.bo/bitstream/handle/123456789/5890/BC-F-00376.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Borrell, J. & Sanahuja, J.A. «Frente a Trump, el futuro de Europa está con América Latina». Le Grand Continent, 7 de noviembre de 2025. https://legrandcontinent.eu/es/2025/11/07/frente-a-trump-el-futuro-de-europa-esta-con-america-latina/

Brown, A. S. «The Model for a U.S. Military Intervention in Venezuela». Time Magazine, 25 de noviembre de 2025. https://time.com/7330374/military-intervention-venezuela-history/

Burges, S. «Revisiting consensual hegemony: Brazilian regional leadership in question». International Politics, Vol. 52, 2015, pp. 193-207.

Burges, S. «Como se manter um líder sem seguidores: a política externa do Brasil sob Lula III». CEBRI-Revista: Brazilian Journal of International Affairs, Vol. 9, 2024, pp. 38-57.

Burki, S. J.; Perry, G. E. & Calvo, S. Trade: Towards open regionalism. Annual Bank Conference on Development in Latin America and the Caribbean. Washington, DC: World Bank, 1998.

Cueto, J.C. «El gobierno de Trump sanciona a Gustavo Petro por supuestos vínculos con el narcotráfico». BBC Mundo, 24 de octubre de 2025. https://www.bbc.com/mundo/articles/c24l9pqzl98o

Domínguez, R. & Sanahuja, J. A. Una asociación renovada: Balance y perspectivas de la Cumbre UE-CELAC y las relaciones euro-latinoamericanas. Documentos de Trabajo, Fundación Carolina: Segunda época, n.º 90, 2023.

Duarte Gamboa, E. «La CELAC en el nuevo escenario regional». Foreign Affairs Latinoamérica, 2019. https://revistafal.com/la-celac-en-el-nuevo-escenario-regional/

Frenkel, A. «La Cumbre UE-CELAC: un acercamiento sin acuerdos». Nueva Sociedad, vol. 7, 2023.

Gamio, L.; Rosenberg, C. & Savage, C. «EE. UU. ataca embarcaciones en el Caribe y el Pacífico: esta es la cuenta hasta ahora». The New York Times, 30 de octubre de 2025. https://www.nytimes.com/es/interactive/2025/10/30/espanol/america-latina/ataques-caribe-pacifico.html

García Casas, L. «EE. UU. hace un despliegue inusitado de fuerza en el Caribe». Deutsche Welle, 14 de noviembre de 2025. https://www.dw.com/es/estados-unidos-y-su-fuerza-naval-en-el-caribe-siempre-debería-haber-una-opción-para-la-paz/a-74754741

Gólcher Barguil, E. «El Proceso de San José: Crítica y perspectivas de la relación entre la Comunidad Europea y América Central». Revista Estudios, n.º 12-13, 1995, pp. 103-110.

Grabendorff, W. «Realidad y ficción en las relaciones entre la CELAC y la Unión Europea». El Escenario contemporáneo de América Latina y El Caribe. EULAC Foundation, 2014, pp. 175-192.

Hurrell, A. «Hegemony and Regional Governance in the Americas». In: Fawcett, L. & Serrano, M. (Eds.) Regionalism and governance in the Americas: Continental drift. London: Palgrave Macmillan, 2006, pp. 185-207.

Ikenberry, J. «The end of liberal international order?». International Affairs, 94 (1), 2018, pp. 7-23.

Inman, S. G. «The Monroe Doctrine and Hispanic America». The Hispanic American Historical Review 4 (4), 1921, pp. 635-676.

Kant, I. La Paz Perpetua. Madrid: Alianza Editorial, 2016 [1795].

Kuwayama, M. Open Regionalism in Asia Pacific and Latin America: A Survey of the Literature. Santiago, Chile: ECLAC, International Trade and Development Finance Division, 1999.

Liboreiro, J. «Europeans largely skip Latin American summit under Donald Trump’s shadow». Euronews, 8 de noviembre de 2025. https://www.euronews.com/my-europe/2025/11/08/europeans-largely-skip-latin-american-summit-under-donald-trumps-shadow

Liboreiro, J. & Corlin, P. «Von der Leyen y Trump alcanzan un acuerdo comercial UE-EE.UU. con aranceles del 15%». Euronews, 27 de julio de 2025. https://es.euronews.com/my-europe/2025/07/27/von-der-leyen-y-trump-alcanzan-un-acuerdo-comercial-ue-eeuu-aranceles-del-15?utm_source=chatgpt.com

Lozano, D. «Trump advierte que atacará Venezuela por tierra “muy pronto”». El Mundo, 28 de noviembre de 2025. https://www.elmundo.es/internacional/2025/11/28/6928f574fdddff25778b45a0.html

Luchetti, J. F. «Las cumbres entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños: 2013 y 2015». Espacio Tiempo y Forma. Serie VI, Geografía, (17), 2024, pp. 21-40.

Luchetti, J. & Mastropierro, H. El escenario de la CELAC en el período 2015-2019. SEDICI. Repositorio Institucional de la UNLP, 2022. https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/168496

Malacalza, B. & Hirst, M. «¿Podrá reinventarse el multilateralismo? El orden internacional y el coronavirus». Nueva Sociedad, 287, 2020. Disponible en: https://nuso.org/articulo/podra-reinventarse-el-multilateralismo/

Malamud, A. «Presidentialist Decision Making in Latin American Foreign Policy: Examples from Regional Integration Processes». In: Domínguez, J. J. & Covarrubias, A. (Eds.). Routledge Handbook of Latin America in the World. New York & London, 2005, pp. 112-123.

Malamud, A. «A Leader Without Followers? The Growing Divergence Between the Regional and Global Performance of Brazilian Foreign Policy». Latin American Politics and Society, 53 (3), 2011, pp. 1-24.

Malamud, A. & Castro, P. «Are Regional Blocs Leading from Nation States to Global Governance? A Skeptical View from Latin America». Iberoamericana. Nordic Journal of Latin American and Caribbean Studies. Vol. XXXVII, No. 1, 2007, pp. 115-134.

Mearsheimer, J. J. «Bound to fail: The rise and fall of the liberal international order». International Security, 43 (4), 2019, pp. 7-50.

Merke, F. «Neither balance nor bandwagon: South American international society meets Brazil’s rising power». International Politics, Vol. 52, 2015, pp. 178-192.

Nolte, D. «How to compare regional powers: analytical concepts and research topics». Review of International Studies, 36 (4), 2010, pp. 881-901.

Rojas Aravena, F. «La CELAC y la integración latinoamericana y caribeña: principales claves y desafíos». Nueva Sociedad, No 240, 2012, pp. 16-27.

Roosevelt, T. «Fourth Annual Message». The American Presidency Project, University of California in Santa Barbara, 1904. https://www.presidency.ucsb.edu/documents/fourth-annual-message-15

Ruano, L. El diálogo político birregional verde UE-CELAC. Documentos de Trabajo. Fundación Carolina. No. 85, 2023, pp. 1-29. https://www.fundacioncarolina.es/wp-content/uploads/2023/06/DT_FC_85.pdf

Scamardella, R. «The Cartagena Consensus: From Failure to Dialogue for Latin American Regionalism». Proceedings of the International Scientific Conference «Social Changes in the Global World», Vol. 11, No 11, 2024, 143-149.

Sanahuja, J. A. «Interregno: La actualidad de un orden mundial en crisis». Nueva Sociedad, No. 302, 2022. https://nuso.org/articulo/302-interregno/

Sanahuja, J. A.; Forti, S. & López Burian, C. «Ultraderechas y redes transnacionales: (re)pensar desde la historia global». Dossié, 2023, pp. 1-18;

Sanahuja, J. A. & López Burian, C. «Las variaciones en la geopolítica de la ultraderecha neopatriota y la contestación al orden internacional». CEBRI-Revista: Brazilian Journal of International Affairs. Año 3, No. 11, 2024, pp. 17-36.

Serbin, A. «Los nuevos regionalismos y la CELAC: Los retos pendientes». En: Bonilla, A. & Álvarez, I. (Eds.). Desafíos estratégicos del regionalismo contemporáneo: CELAC e Iberoamérica, Quito: FLACSO, 2013, pp. 47-78.

Williamson, J. (Ed.). Latin American Readjustment: How Much Has Happened. Washington: Peterson Institute for International Economics, 1989.

Zaccato, C. «El Rol de América Latina en un Orden Internacional en Entredicho». Pensamiento Propio, 55 (1), 2022, pp. 269-279.

Zaccato, C. «‘Quo vadis’, Mercosur?». Perfil, 2022. https://www.perfil.com/noticias/opinion/quo-vadis-mercosur-por-carolina-zaccato.phtml

Zaccato, C. «Mercosur’s Flexibilization Dilemma». Global Americans, 2022. https://theglobalamericans.org/2022/04/mercosurs-flexibilization-dilemma/


  1. 1 Un precedente incluso anterior que vale la pena destacar es la celebración del Diálogo de San José, en el año 1984. En él, representantes de los estados de la entonces Comunidad Económica Europea (hoy Unión Europea) se reunieron con sus pares de los países de América Central (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá), en septiembre de 1984, en la ciudad de San José de Costa Rica. La cumbre, de carácter ministerial, se celebró con el objetivo de poner fin a la situación de violencia e inestabilidad en América Central, y de buscar la paz y la democracia en la subregión.

    Con el tiempo, los objetivos del Diálogo se expandieron hacia el fomento de la cooperación para el desarrollo económico y social centroamericano, la integración de la subregión y su inserción en la economía mundial, la justicia social, el respeto de los derechos humanos y la consolidación de la democracia en Centroamérica. En efecto, en la siguiente cumbre del Diálogo de San José, que tuvo lugar en Luxemburgo, en noviembre de 1985, se decidió dar continuidad a este proceso, e institucionalizarlo, mediante el establecimiento de una serie de objetivos y reuniones anuales. Más aún, ante las crecientes presiones de los Estados Unidos por poner fin a este partenariado, la Comunidad Económica Europea decidió redoblar la apuesta y elevar el Diálogo de San José desde su carácter ministerial a un nivel de cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, denotando así la importancia estratégica que la región centroamericana ostentaba para Europa en ese entonces.

    Para más información sobre la institucionalización del Diálogo de San José, ver: Comisión Europea. «Communication from the Commission to the Council on the Renewal of the San José Dialogue between the European Union and Central America» (29/11/1995). Disponible en: https://aei.pitt.edu/2786/1/2786.pdf. Véase también Gólcher Barguil, E. «El Proceso de San José: Crítica y perspectivas de la relación entre la Comunidad Europea y América Central». Revista Estudios, n.º 12-13, 1995, pp. 103-110.

  2. 2 Para mayor información con respecto a la concertación diplomática ejercida por los países de América Latina para la renegociación en conjunto de su deuda internacional en la década de 1980, proceso que se dio a conocer como el «Consenso de Cartagena», veáse: Boholavsky, J. P.; Cantamutto, F. & Laskaridis, C. «The Cartagena Consensus: Redefining Repayment Capacity as a Political Economy Issue, Not a Technocratic one». Development, Vol. 67, 2025, pp. 131-138; Scamardella, R. «The Cartagena Consensus: From Failure to Dialogue for Latin American Regionalism». Proceedings of the International Scientific Conference «Social Changes in the Global World», Vol. 11, No 11, 2024, 143-149.

  3. 3 Para un mayor detalle con respecto a las políticas y directrices del llamado Consenso de Washington, veáse Williamson, J. (Ed.). Latin American Readjustment: How Much Has Happened. Washington: Peterson Institute for International Economics, 1989; Burki, S. J.; Perry, G. E. & CALVO, S. Trade: Towards open regionalism. Annual Bank Conference on Development in Latin America and the Caribbean. Washington, DC: World Bank, 1998.

  4. 4 A diferencia de Asia, en donde estas reformas fueron encabezadas por redes de actores privados. Véase Kuwayama, M. Open Regionalism in Asia Pacific and Latin America: A Survey of the Literature. Santiago, Chile: ECLAC, International Trade and Development Finance Division, 1999.

  5. 5 Véase CEPAL/ECLAC. «Open regionalism in Asia Pacific and Latin America: a survey of the literature». 1st December, 1999. Disponible en: https://www.cepal.org/en/publications/4380-open-regionalism-asia-pacific-and-latin-america-survey-literature; MALAMUD, A. «Presidentialist Decision Making in Latin American Foreign Policy: Examples from Regional Integration Processes». In: Domínguez, J. J. & Covarrubias, A. (Eds.). Routledge Handbook of Latin America in the World. New York & London, 2005, pp. 112-123; Malamud, A. & Castro, P. «Are Regional Blocs Leading from Nation States to Global Governance? A Skeptical View from Latin America». Iberoamericana. Nordic Journal of Latin American and Caribbean Studies. Vol. XXXVII, No. 1, 2007, pp. 115-134.

  6. 6 Visión que hoy está siendo fuertemente cuestionada en el orden internacional, en particular debido a la política ‘transaccional’ y unilateral de la segunda administración de Donald Trump en los Estados Unidos. En efecto, hoy en día, los Estados Unidos -otrora el gran impulsor de los regímenes del GATT y de la OMC- ven el comercio como una agenda eminentemente bilateral, con una perspectiva de «caso por caso», y haciendo flagrante omisión de normativas tan básicas como fundamentales del sistema mundial de comercio, como lo es la norma de la nación más favorecida (NMF).

    Mediante la normativa de la NMF, se establece que un país debe conceder a otro las mismas ventajas y beneficios que les concede a los demás —a excepción de aquellos con quienes mantiene acuerdos de libre comercio (TLCs) o con quienes está integrado en mercados comunes—. Con ello, la cláusula de la NMF, pilar basal del régimen comercial de la OMC, establece que no se pueden fijar distintos niveles de aranceles externos a diferentes países, para así propiciar el avance progresivo hacia un sistema comercial más abierto y liberalizado. Para más información sobre la cláusula de la Nación Más Favorecida, véase Organización Mundial del Comercio (OMC). «Finalidad y conceptos básicos» (2025). Disponible en: https://www.wto.org/spanish/tratop_s/serv_s/cbt_course_s/c1s6p1_s.htm

    A su vez, la cláusula de la NMF busca evitar que se utilicen las medidas arancelarias como instrumentos de presión política y de discriminación entre Estados. Precisamente, la segunda administración de Donald Trump en los Estados Unidos está haciendo uso de sus aranceles externos como un elemento de presión internacional, minando así el consenso básico establecido alrededor de la cláusula de NMF y, con ello, socavando las bases mismas de la OMC y del régimen internacional de comercio al que los Estados Unidos han estado impulsando y sosteniendo durante tantas décadas.

  7. 7 Venezuela se retiró formalmente de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) en 2006.

  8. 8 Declaración de Río de Janeiro (1999). Parlamento Europeo. Disponible en: https://www.europarl.europa.eu/cmsdata/266740/1999_ES_rio_decl.pdf

  9. 9 Sobre la creación de la CELAC y sus primeros años, véase Rojas Aravena, F. «La CELAC y la integración latinoamericana y caribeña: principales claves y desafíos». Nueva Sociedad, No 240, 2012, pp. 16-27.

  10. 10 Ayuso, A. «La Asociación UE-CELAC y la revisión del concepto de interregionalismo multinivel». Journal of Diplomacy, 4 (2), 2009, pp. 167-88; Serbin, A. «Los nuevos regionalismos y la CELAC: Los retos pendientes». En: Bonilla, A. & Álvarez, I. (Eds.). Desafíos estratégicos del regionalismo contemporáneo: CELAC e Iberoamérica, Quito: FLACSO, 2013, pp. 47-78.

  11. 11 En enero de 2013, el número de estados miembro de la UE era veintisiete, dado que Hungría aún no había ingresado como miembro pleno, y que el Reino Unido aún no había votado a favor de su proceso de salida o Brexit.

  12. 12 Véase Grabendorff, W. «Realidad y ficción en las relaciones entre la CELAC y la Unión Europea». En: El Escenario contemporáneo de América Latina y El Caribe. EULAC Foundation, 2014, pp. 175-192.

  13. 13 Parlamento Europeo. (2013). «Declaración de Santiago». Disponible en: https://www.europarl.europa.eu/cmsdata/266599/EU-CELAC_Santiago%20Declaration_2013_ES.pdf

  14. 14 Al respecto, véase, por ejemplo, Luchetti, J. F. «Las cumbres entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños: 2013 y 2015». Espacio Tiempo y Forma. Serie VI, Geografía, (17), 2024, pp. 21-40; Domínguez, R. & Sanahuja, J. A. Una asociación renovada: Balance y perspectivas de la Cumbre UE-CELAC y las relaciones euro-latinoamericanas. Documentos de Trabajo, Fundación Carolina: Segunda época, n.º 90, 2023; Frenkel, A. «La Cumbre UE-CELAC: un acercamiento sin acuerdos». Nueva Sociedad, vol. 7, 2023.

  15. 15 Consejo Europeo. «EU-CELAC Summit, Brussels, 10-11 June 2015», 2015. Disponible en: https://www.consilium.europa.eu/en/meetings/international-summit/2015/06/10-11/

    Mientras que el lema del primer encuentro CELAC-UE, de 2013, había sido «Alianza para el desarrollo sostenible: Fomentando las inversiones de calidad social y medioambiental», alineado con la alianza para el desarrollo sostenible incluida dentro de la Declaración de Santiago, resultante de esta primera cumbre birregional.

  16. 16 CELAC. «II Cumbre UE-CELAC. Bruselas, Bélgica, 10 y 11 de junio de 2015», 2015. Disponible en: https://www.sela.org/celac/celac/cumbres-3/ii-cumbre-ue-celac-bruselas-belgica-10-y-11-de-junio-de-2015/

  17. 17 Los ODS son sucesores de los Objetivos del Milenio (ODM), una serie de ocho metas de desarrollo humano que la Asamblea General de Naciones Unidas estableció como objetivo a cumplimentar por todas las naciones durante el período 2000-2015. A su vez, los ODS renuevan esta apuesta por el desarrollo sostenible, esta vez con una serie de compromisos muchos más ambiciosos, a ser cumplimentados para el año 2030. Para conocer más sobre los ODS, véase: Naciones Unidas. «Objetivos y metas del desarrollo sostenible. 17 objetivos para transformar nuestro mundo», 2025. Disponible en: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/sustainable-development-goals/

  18. 18 Consejo Europeo, 2015. Ibíd.

  19. 19 Ibíd.

  20. 20 Al respecto, véase Luchetti, J. & Mastropierro, H. El escenario de la CELAC en el período 2015-2019. SEDICI. Repositorio Institucional de la UNLP, 2022. Disponible en: https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/168496; Duarte Gamboa, E. «La CELAC en el nuevo escenario regional». Foreign Affairs Latinoamérica, 2019. Disponible en: https://revistafal.com/la-celac-en-el-nuevo-escenario-regional/; Ruano, L. El diálogo político birregional verde UE-CELAC. Documentos de Trabajo. Fundación Carolina. N.º 85, 2023, pp. 1-29. Disponible en: https://www.fundacioncarolina.es/wp-content/uploads/2023/06/DT_FC_85.pdf

  21. 21 Domínguez, R. & Sanahuja, J. A. Una asociación renovadaOp. cit.

  22. 22 Sobre la aversión latinoamericana a aceptar pretensiones de liderazgos intra-regionales, véase Hurrell, A. «Hegemony and Regional Governance in the Americas». In: Fawcett, L. & Serrano, M. (Eds.) Regionalism and governance in the Americas: Continental drift. London: Palgrave Macmillan, 2006, pp. 185-207; NOLTE, D. «How to compare regional powers: analytical concepts and research topics». Review of International Studies, 36 (4), 2010, pp. 881-901.

  23. 23 Sobre el caso de Brasil en la primera década de los 2000, véase Burges, S. «Como se manter um líder sem seguidores: a política externa do Brasil sob Lula III». CEBRI-Revista: Brazilian Journal of International Affairs, Vol. 9, 2024, pp. 38-57; Burges, S. «Revisiting consensual hegemony: Brazilian regional leadership in question». International Politics, Vol. 52, 2015, pp. 193-207; Merke, F. «Neither balance nor bandwagon: South American international society meets Brazil’s rising power». International Politics, Vol. 52, 2015, pp. 178-192; Malamud, A. «A Leader Without Followers? The Growing Divergence Between the Regional and Global Performance of Brazilian Foreign Policy». Latin American Politics and Society, 53 (3), 2011, pp. 1-24.

  24. 24 Véase ACNUR/UNHCR. «2015: El año de la crisis de refugiados en Europa», 2015. Disponible en: https://www.acnur.org/es-es/noticias/historias/2015-el-ano-de-la-crisis-de-refugiados-en-europa

  25. 25 Al respecto, véase Comisión Europea. «Artículo 50 del Tratado de la Unión Europea (TUE) – Preguntas y respuestas». 29 de marzo 2017. Disponible en: https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/es/memo_17_648

  26. 26 Para una buena discusión respecto de la necesidad del multilateralismo global de reinventarse durante la era del COVID-19, véase Malacalza, B. & Hirst, M. «¿Podrá reinventarse el multilateralismo? El orden internacional y el coronavirus». Nueva Sociedad, 287, 2020. Disponible en: https://nuso.org/articulo/podra-reinventarse-el-multilateralismo/

  27. 27 Gobierno de España. Departamento de Seguridad Nacional (DSN), 2025. Disponible en: https://www.dsn.gob.es/es/es/actualidad/sala-prensa/unión-europea-américa-latina-3ª-cumbre-ue-celac

  28. 28 Parlamento Europeo. «At a Glance. Outcome of the EU-CELAC Summit», 2023. Disponible en: https://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/ATAG/2023/751450/EPRS_ATA%282023%29751450_EN.pdf

  29. 29 Consejo de la Unión Europea. «Note. Declaration Declaration of the EU-CELAC Summit 2023». 18 de julio de 2023. Disponible en: https://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-12000-2023-INIT/en/pdf

  30. 30 Embajada de la Unión Europea ante la República Argentina. «Achievements accomplished during the III CELAC-EU Summit», 2023. Disponible en: https://eceur.cancilleria.gob.ar/en/achievements-accomplished-during-iii-celac-eu-summit

  31. 31 Gobierno de España. Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. «The EU-CELAC Summit has ended», 2023. Disponible en: https://www.exteriores.gob.es/en/Comunicacion/Noticias/Paginas/Noticias/20230718_MINISTERIO06.aspx

  32. 32 Para más información sobre el programa Global Gateway, véase DG INTPA. COMISIÓN EUROPEA. «Global Gateway. Información sobre la puesta en marcha de Global Gateway, así como de las asociaciones, proyectos y oportunidades de financiación relacionados con esta estrategia», 2025. Disponible en: https://international-partnerships.ec.europa.eu/policies/global-gateway_es

  33. 33 Ibíd.

  34. 34 Servicio Europeo de Acción Externa (EEAS). «EU-CELAC Summit, 17 and 18 July, 2023». 19 de julio de 2023. Disponible en: https://www.eeas.europa.eu/delegations/uruguay/eu-celac-summit-17-and-18-july-2023_en

  35. 35 Sobre la actual crisis y contestación normativa del orden internacional liberal, véase, por ejemplo, Sanahuja, J. A.; Forti, S. & López Burian, C. «Ultraderechas y redes transnacionales: (re)pensar desde la historia global». Dossié, 2023, pp. 1-18; Sanahuja, J. A. «Interregno: La actualidad de un orden mundial en crisis». Nueva Sociedad, No. 302, 2022. Disponible en: https://nuso.org/articulo/302-interregno/; Ikenberry, J. «The end of liberal international order?». International Affairs, 94 (1), 2018, pp. 7-23; Mearsheimer, J. J. «Bound to fail: The rise and fall of the liberal international order». International Security, 43 (4), 2019, pp. 7-50; Zaccato, C. «El Rol de América Latina en un Orden Internacional en Entredicho». Pensamiento Propio, 55 (1), 2022, pp. 269-279.

  36. 36 Parlamento Europeo, 2023. Op. cit.

    A su vez, tampoco es fortuito que la declaración final de Bruselas 2023 se refiriese a la guerra en Ucrania, en lugar de a la guerra de Ucrania. En efecto, dicha materia suscitó numerosos debates y discusiones diplomáticas, tanto en las reuniones preparatorias como dentro de la cumbre CELAC-UE. El uso del pronombre «en» refleja el compromiso acordado entre todas las partes al respecto, y fue la vía intermedia que se encontró para conseguir sacar adelante la Declaración Final.

  37. 37 Ibíd.

  38. 38 Unión Europea. «Next Generation EU», 2025. Disponible en: https://next-generation-eu.europa.eu/index_en

  39. 39 Sanahuja, J. A. & Domínguez, R. Una asociación renovadaOp. cit.

  40. 40 Sobre la triple transición -verde, tecnológica y social- véase, por ejemplo, CONSEJO EUROPEO. «The Council approves conclusions on a social, green and digital transition». Press Release, 21 de noviembre 2023. Disponible en: https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2023/11/21/the-council-approves-conclusions-on-a-social-green-and-digital-transition/; OCDE. Towards a Triple Transition. Strategies for Trnasformational European Development Action. OECD Development Centre, 2023, pp. 1-37. Disponible en: https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2023/10/towards-a-triple-transition_0e9ebd19/094322ba-en.pdf

  41. 41 Véase García Casas, L. «EE. UU. hace un despliegue inusitado de fuerza en el Caribe». Deutsche Welle, 14 de noviembre de 2025. Disponible en: https://www.dw.com/es/estados-unidos-y-su-fuerza-naval-en-el-caribe-siempre-debería-haber-una-opción-para-la-paz/a-74754741

  42. 42 Al respecto, véase Gamio, L.; Rosenberg, C. & Savage, C. «EE. UU. ataca embarcaciones en el Caribe y el Pacífico: esta es la cuenta hasta ahora». The New York Times, 30 de octubre de 2025. Disponible en: https://www.nytimes.com/es/interactive/2025/10/30/espanol/america-latina/ataques-caribe-pacifico.html

  43. 43 Esto es, a mediados de diciembre de 2025.

  44. 44 Al respecto, véase Bermúdez, A. «Roosevelt Roads, la base naval abandonada en Puerto Rico que EE.UU. reactivó después de décadas en medio de sus polémicas acciones militares en el Caribe». BBC Mundo, 20 de noviembre 2025. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/articles/cvg4gd720vlo

  45. 45 Al respecto, véase, por ejemplo, Lozano, D. «Trump advierte que atacará Venezuela por tierra "muy pronto"». El Mundo, 28 de noviembre de 2025. Disponible en: https://www.elmundo.es/internacional/2025/11/28/6928f574fdddff25778b45a0.html; Brown, A. S. «The Model for a U.S. Military Intervention in Venezuela». Time Magazine, 25 de noviembre de 2025. Disponible en: https://time.com/7330374/military-intervention-venezuela-history/

  46. 46 Véase U.S. Department of State. «Secretary of State Marco Rubio with Tony Dokoupil of CBS Mornings», 2025. Entrevista disponible en: https://www.state.gov/releases/2025/09/secretary-of-state-marco-rubio-with-tony-dokoupil-of-cbs-mornings

  47. 47 Véase TRUMP, D., 2025. Disponible en: https://truthsocial.com/@realDonaldTrump/posts/115731908387416458

  48. 48 En este sentido, la región de América Latina y el Caribe se presentan como englobadas en el concepto más amplio de «hemisferio occidental».

  49. 49 Véase la excelente traducción al español realizada por Le Grand Continent sobre la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Le Grand Continent. «Estrategia de Seguridad Nacional Estadounidense: El Plan de la Casa Blanca contra Europa (Texto Íntegro)». 7 de diciembre de 2025. Disponible en: https://legrandcontinent.eu/es/2025/12/07/estrategia-de-seguridad-nacional-estadounidense-el-plan-de-la-casa-blanca-contra-europa-texto-integro/

  50. 50 Para conocer la formulación original del corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe, consúltese el cuarto discurso anual pronunciado ante el Congreso por el presidente estadounidense Theodore Roosevelt. Véase Roosevelt, T. Fourth Annual Message, 1904. Disponible en: The American Presidency Project, University of California in Santa Barbara. https://www.presidency.ucsb.edu/documents/fourth-annual-message-15

  51. 51 Para consultar el texto original de la Doctrina Monroe, véase United States National Archives. Milestone Documents, ‘The Monroe Doctrine’ (1823). Disponible en:

    https://www.archives.gov/milestone-documents/monroe-doctrine#:~:text=The%20European%20powers%2C%20according%20to,affairs%20of%20the%20Western%20Hemisphere

  52. 52 En efecto, en mi investigación doctoral rastreo cómo distintos países de América Latina, incluyendo a Argentina, Brasil y Colombia, recibieron con beneplácito la formulación de la Doctrina Monroe, definiéndola como una doctrina anti-imperialista que inclusive posibilitaría una mayor cohesión latinoamericana y ayudaría a consolidar las gestas revolucionarias de la década precedente lideradas por los generales José de San Martín y Simón Bolívar.

    Consúltese también Inman, S. G. «The Monroe Doctrine and Hispanic America». The Hispanic American Historical Review, 4 (4), 1921, pp. 635-676.

  53. 53 Le Grand Continent. «Estrategia de Seguridad Nacional Estadounidense: El Plan de la Casa Blanca contra Europa (Texto Íntegro)». 7 de diciembre de 2025. Disponible en: https://legrandcontinent.eu/es/2025/12/07/estrategia-de-seguridad-nacional-estadounidense-el-plan-de-la-casa-blanca-contra-europa-texto-integro/

  54. 54 Sobre esta materia, consúltese BOLÍVAR, S. Un pensamiento sobre el Congreso de Panamá. Repositorio de la Universidad Mayor de San Andrés, Bolivia, 1916 [1826]. Disponible en: https://repositorio.umsa.bo/bitstream/handle/123456789/5890/BC-F-00376.pdf?sequence=1&isAllowed=y; Bolívar, S. Carta de Jamaica. Comisión Presidencial para la Conmemoración del Bicentenario de la Carta de Jamaica. Caracas: Centro Nacional de Historia/Archivo General de la Nación, 2015 [1815]. Disponible en: https://albaciudad.org/wp-content/uploads/2015/09/08072015-Carta-de-Jamaica-WEB.pdf

  55. 55 La elección de este nombre no es aleatoria. En mi investigación doctoral demuestro la alta carga simbólica de esta adjetivación. En efecto, el adjetivo «anfictiónico» deriva de las ligas anfictiones de las ciudades-estado de la Antigua Grecia. Estas solían crearse en torno a un centro religioso, con el objetivo de proteger los intereses comunes de la comunidad en un sentido más amplio y más allá de lo puramente religioso. Etimológicamente, el adjetivo anfictiónico proviene de la palabra griega amphiktyones, que significa «habitantes de los alrededores». A pesar de su carácter religioso, estas ligas también ejercían un claro poder político, por ejemplo, prohibiendo la destrucción de las ciudades miembros o el corte de sus suministros de agua, castigando a los infractores, e incluso proclamando guerras sagradas contra ellos. A su vez, el uso de la palabra «anfictión» ha evolucionado hasta adquirir su significado contemporáneo de «asociación de estados vecinos por su interés común», o, de forma más general, «liga, alianza, camarilla».

    Véase, al respecto, las entradas de los diccionarios en inglés de la Encicopledia Británica y Oxford para el vocablo ‘amphictyony’. Para la Enciclopedia Británica, véase la entrada: https://academic.eb.com/levels/collegiate/article/amphictyony/7245 ; para el diccionario de Oxford, consúltese:

    https://www.oed.com/dictionary/amphictyonic_adj?tab=factsheet

    A su vez, el párrafo 50 de la Declaración Final de la IV Cumbre CELAC-UE de Santa Marta hace referencia a la designación del año 2026 como el «Año Conmemorativo del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá». De este modo, se reconoce no solamente el legado bolivariano y su persistencia al día de hoy, sino también los tempranos antecedentes de los proyectos de integración y cooperación latinoamericanas.

  56. 56 En un claro eco del proyecto kantiano de federación republicana para conseguir una paz perpetua a nivel internacional. Véase Kant, I. La Paz Perpetua. Madrid: Alianza Editorial, 2016 [1795].

  57. 57 Para un abordaje de las propuestas de flexibilización del MERCOSUR, véase Zaccato, C. «‘Quo vadis’, Mercosur?», Perfil, 20 de febrero de 2022. Disponible en: https://www.perfil.com/noticias/opinion/quo-vadis-mercosur-por-carolina-zaccato.phtml; Zaccato, C. «Mercosur’s Flexibilization Dilemma». Global Americans, 20 de abril de 2022. Disponible en: https://theglobalamericans.org/2022/04/mercosurs-flexibilization-dilemma/

  58. 58 El movimiento MAGA (Make America Great Again) se basa en el lema/slogan de campaña que llevó a Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos en 2016; y que ha sido el eje rector tanto de su primera (2016-2021) como de su segunda (2025 - actualidad) administración al frente de la Casa Blanca. El término se ha institucionalizado de tal forma que ya figura como un vocablo aceptado en los diccionarios de lengua inglesa. Al respecto, véase. Britannica. «MAGA movement», 2025. Disponible en: https://www.britannica.com/topic/MAGA-movement

  59. 59 Véase «Vuelven los aranceles de Trump: las tarifas que enfrentará la UE si no hay acuerdo». Europa Press, 29 de mayo de 2025 Disponible en: https://www.europapress.es/economia/noticia-aranceles-trump-tarifas-quedan-anuladas-cuales-mantienen-vigentes-20250529160542.html?utm_source=chatgpt.com

  60. 60 Véase Liboreiro, J. & Corlin, P. «Von der Leyen y Trump alcanzan un acuerdo comercial UE-EE.UU. con aranceles del 15%». Euronews, 27 de julio de 2025. Disponible en: https://es.euronews.com/my-europe/2025/07/27/von-der-leyen-y-trump-alcanzan-un-acuerdo-comercial-ue-eeuu-aranceles-del-15?utm_source=chatgpt.com

  61. 61 Para profundizar sobre esta temática, recomiendo consultar la excelente columna de Le Grand Continent sobre la materia. Le Grand Continent. «El sistema Turnberry: Doctrina de la nueva geopolítica estadounidense». 25 de agosto de 2025. Disponible en: https://legrandcontinent.eu/es/2025/08/25/el-sistema-turnberry-doctrina-de-la-nueva-geopolitica-comercial-estadounidense/

  62. 62 Ibíd.

  63. 63 Al respecto, véase «Trump exige un gasto en Defensa del 5% a los países de la OTAN y acusa a la UE de “injusta” con EE. UU.». El País, 24 de enero de 2025. Disponible en: https://elpais.com/expres/2025-01-24/trump-exige-un-gasto-en-defensa-del-5-a-los-paises-de-la-otan-y-acusa-a-la-ue-de-injusta-con-ee-uu.html

  64. 64 Véase La Moncloa. «Pedro Sánchez anuncia que España destinará ya este año el 2% del PIB a Seguridad y Defensa», 2025. Disponible en: https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/paginas/2025/220425-sanchez-plan-seguridad-defensa.aspx

  65. 65 Al respecto, basta con remontarse a la reunión de Alaska entre Trump y Putin, el 15 de agosto de 2025, en la Base Conjunto Elmendorf-Richardson, en Anchorage.

  66. 66 Véase Borrell, J. & Sanahuja, J.A. «Frente a Trump, el futuro de Europa está con América Latina». Le Grand Continent, 7 de noviembre de 2025. Disponible en: https://legrandcontinent.eu/es/2025/11/07/frente-a-trump-el-futuro-de-europa-esta-con-america-latina/

  67. 67 Al respecto, véase Cueto, J.C. «El gobierno de Trump sanciona a Gustavo Petro por supuestos vínculos con el narcotráfico». BBC Mundo, 24 de octubre de 2025. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/articles/c24l9pqzl98o

  68. 68 Véase Le Grand Continent. «Sólo 12 jefes de Estado y de Gobierno de un total de 60 participarán en la cumbre Unión Europea-CELAC», 2025. Disponible en: https://legrandcontinent.eu/es/2025/11/09/solo-12-jefes-de-estado-y-de-gobierno-de-un-total-de-60-participaran-en-la-cumbre-union-europea-celac/

  69. 69 Ibíd.. Véase también Liboreiro, J. «Europeans largely skip Latin American summit under Donald Trump's shadow». Euronews, 8 de noviembre de 2025. Disponible en: https://www.euronews.com/my-europe/2025/11/08/europeans-largely-skip-latin-american-summit-under-donald-trumps-shadow

  70. 70 Para mayor información, véase la página oficial de la COP30 de Belén: https://cop30.br/es

  71. 71 Para acceder al texto completo de la Declaración Final, en español, véase Consejo de la Unión Europea. «Declaración conjunta de la 4.ª Cumbre CELAC-UE (Santa Marta, 9 de noviembre de 2025)». Disponible en: https://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-15125-2025-INIT/es/pdf/

  72. 72 Cabe recordar que el Acuerdo de París busca limitar el calentamiento global muy por debajo de los 2°C, e, idealmente, no superar el umbral de 1,5°C con respecto a niveles preindustriales, con el objetivo último de evitar los peores efectos del cambio climático. Véase United Nations Climate Change. «El Acuerdo de Paris». Disponible en: https://unfccc.int/es/acerca-de-las-ndc/el-acuerdo-de-paris

  73. 73 Véase European Parliament Research Service (EPRS). «At a Glance. Outcome of the 2025 EU-CELAC Summit». Disponible en: https://www.europarl.europa.eu/thinktank/en/document/EPRS_ATA(2025)779201

  74. 74 Sin embargo, esas expectativas se han ido desvaneciendo con el correr del mes de diciembre. Al momento de escribir este artículo, Francia y España ya habían expresado sus reticencias a firmar el Acuerdo UE-MERCOSUR en sus condiciones actuales, llamando a expandir los plazos de redacción y negociación, de manera de asegurar mayores garantías y salvaguardias a los productores agrícolas europeos. Inclusive se ha aprobado recientemente un acuerdo de salvaguardias en materia agrícola para algunos productos sensibles, como lo son la carne de vacuno y de ave. Este acuerdo de salvaguardias brindaría mayores protecciones a productores locales europeos frente al ingreso masivo de productos agrícolas del MERCOSUR, en circunstancias particulares y por una extensión limitada de tiempo. Al respecto, véase Parlamento Europeo. «Mercosur: el Parlamento aprueba medidas de salvaguarda para productos agrícolas». 17 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.europarl.europa.eu/news/es/press-room/20251211IPR32162/mercosur-el-parlamento-aprueba-medidas-de-salvaguarda-para-productos-agricolas

  75. 75 Los países firmantes por ALC son Colombia, Barbados, Belice, Brasil, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Trinidad y Tobago y Uruguay.

  76. 76 Para conocer más sobre el Pacto para el Futuro, véase Naciones Unidas. «Pacto para el Futuro». Disponible en: https://www.un.org/es/summit-of-the-future/pact-for-the-future

  77. 77 Países que los académicos José Antonio Sanahuja y Camilo López Burian denominan como «ultraderechas neopatriotas» y postulan como conformantes de una «internacional reaccionaria». Al respecto, consúltese Sanahuja, J. A. & López Burian, C. «Las variaciones en la geopolítica de la ultraderecha neopatriota y la contestación al orden internacional». CEBRI-Revista: Brazilian Journal of International Affairs. Año 3, No. 11, 2024, pp. 17-36.

  78. 78 Rivas Molina, F. «El “suicidio diplomático” de Venezuela en la cumbre de la CELAC-UE desconcierta a las cancillerías». El País, 10 de noviembre de 2025. Disponible en: https://elpais.com/america-colombia/2025-11-11/el-suicidio-diplomatico-de-venezuela-en-la-cumbre-de-la-celac-ue-desconcierta-a-las-cancillerias.html

  79. 79 Véase European Parliament Research Service (EPRS). «At a Glance. Outcome of the 2025 EU–CELAC Summit». 13 de noviembre de 2025. Disponible en: https://www.europarl.europa.eu/thinktank/en/document/EPRS_ATA(2025)779201